El Zurriago

La política, el odio y la reina del Tiktok

"Uno se pregunta hasta qué punto está contribuyendo a esta explosión de estupidez humana el nivelón de los políticos"

Cortinilla. El careto de una chica rubia en primer plano. Suena no sé qué canción de reggaeton a tope, qué susto, mientras la chavala se retira un poco y se lanza a bailar. Tiro del dedito hacia arriba y la chica desaparece, con su aturdidora música, pero en su lugar salen tres niñas en bañador y bailan, juraría, la misma canción. Me asusto y las quito de en medio. Cortinilla. Un tipo que habla muy rápido pretende enseñarme a hacer una tortilla francesa. Deslizo el dedo sin compasión y lo dejo ahí, batiendo el huevo. Cortinilla. Dos gatitos se aprietan el uno contra el otro mientras suena una bonita balada. Este me gusta más. Es corto pero me tiro un rato viéndolo porque en realidad no sé cuándo empieza ni cuándo acaba. Una vez que me percato de que estoy mirando a los gatos en bucle lanzo el dedo y aparecen unos monitos. La madre despioja a su bebé. Es mono el vídeo, nunca mejor dicho, y cuando acaba (creo que ha acabado) muevo otra vez la pantalla. Cortinilla. Sale ahora un niño repelente cantando, luego un señor que cuenta chistes, después un doblaje cachondo de una escena de Rocky y de repente la veo a ella, Drama Queen. La Reina del Tiktok. Lamenta su pobreza, la pobre, y en un alarde de oratoria carga contra el recibo de la luz, Pedro Sánchez, el comunismo y to suh muertoh to, que por cómo lo dice deben de ser un montón de muertos.

Los delitos de odio cometidos a través de las redes sociales e internet crecen al ritmo de casi un 25% cada año. Según la FAD, la mayor parte de ellos tiene un origen ideológico (casi un 35%), seguido del racismo y la xenofobia (30,2%) y la orientación sexual o la identidad de género (16,3%). Más de la mitad de los conocidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se han producido precisamente en el entorno online. Las cifras asustan, y eso que son solo la punta del iceberg, porque no todo -ni mucho menos- se denuncia. Viendo el vídeo de nuestra pobre Drama Queen uno se pregunta en qué momento empezamos a perder la cabeza con debates basados en argumentos simplistas y ramplones, en discursos que solo se apoyan en el insulto o el desprecio a los demás y hasta qué punto está contribuyendo a esta explosión de estupidez humana el nivelón de unos políticos que predican el mensaje fácil y destructivo en lugar de ser ejemplo del argumento razonado y útil.

Nuestra protagonista, la concejala del Ayuntamiento de Moguer que se ha hecho famosa en media España por su boquita y por el filtro virtual que se colocó en ojos (un detalle que da buena cuenta de su madurez) se ha disculpado, y eso casi hay que celebrarlo, tal y como está el patio. Pero estoy seguro de que ya se habrá llevado su buena ristra de insultos del otro bando. Porque en esto de las redes y la política prefabricada todo se retroalimenta. Ellos se dan de comer la misma basura hasta que, un día, el niño que canta o las niñas que bailan también la coman y así acabarán todos: alimentando su cerebro de bilis y porquería.

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