Hace 30 años, miles de onubenses paralizaron la ciudad y se echaron a las calles para reclamar la consecución de un sueño común. Fue un 3 de marzo en el que miles de voces se desgañitaron para exigir a la Junta de Andalucía la creación de l a Universidad de Huelva (UHU) y poner así fin a la dependencia histórica de Sevilla. La ilusión desbordó todas las expectativas y el clamor social fue de tal calado que poco tiempo después nacía para regocijo de todos la Onubense.

Hace un par de años, nuevamente pudimos ver a gente de toda procedencia recorriendo las calles de la capital en demanda de una sanidad en condiciones, exigiendo que se diera marcha atrás en la fusión del Juan Ramón y el Infanta y que se dotase a la provincia de unas condiciones de atención dignas del siglo XXI. Pocos días después, la Consejería de Sanidad se ponía manos a la obra y desde entonces no han sido pocas las inversiones y los cambios que se han visto en los hospitales onubenses.

Estas dos movilizaciones, esta unión de los onubenses han sido claves para el desarrollo de la provincia y han demostrado que cuando los ciudadanos salen a la calle a reclamar lo que es justo nadie puede pararlos. Ahora toca llamar de nuevo a la movilización. El fin de semana del 15 al 17 de febrero se va a convocar una marcha para exigir al Gobierno unas conexiones ferroviarias dignas para Huelva. El fin de un aislamiento que no tiene sentido y que nos hace perder oportunidades de generación de empleo y riqueza a marchas forzadas. Será el momento de enarbolar la bandera de Huelva por encima de colores políticos y rivalidades personales. Será el momento en el que toda la provincia deba desbordar las calles de la capital para hacer escuchar su reivindicación alto y claro en los despachos madrileños del poder. Son muchos los que se arrogan ahora la paternidad de este movimiento y serán aún más a medida que la bola crezca y se vayan logrando objetivos, pero si hay algo cierto es que quienes han parido esta unidad de acción han sido los ciudadanos que han aguantado con estoicismo y educación continuos retrasos, averías y cancelaciones.

Las instituciones económicas, encabezadas por la FOE, sociales, culturales y los partidos políticos al fin marchan de la mano. El tremendo potencial de Huelva, una provincia que crece sin freno y que conoce proyectos cargados de ambición, no puede verse hipotecado por unas comunicaciones más propias del siglo XIX que del XXI. Las formaciones que representan la voluntad política de los onubenses al fin se han dado cuenta de que están para hacer justamente esto, mirar por lo mejor para quienes cada cuatro años acuden a las urnas a votarlos. Seguramente el difícil panorama político en el que nos movemos ha contribuido a esta unificación de criterio. Si es así, bienvenidos sean los vaivenes electorales. Todo suma. Por eso todos hemos de sumarnos ese fin de semana detrás de la pancarta. Por el bien de Huelva, que es el de los nuestros. Y por el fin de una injusticia histórica.

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