Visiones desde el Sur

La literatura y sus soportes (IV)

El lector debe conocer la literatura interactiva, y luego, si le apetece, hacer de su capa un sayo

Qué le puede ocurrir por el contrario al libro tradicional a medio o largo plazo? Aquí sí, aquí existe ya, a día de hoy, un serio problema -al menos una amenaza- para el libro en el formato en que lo conocemos, tal como lo imaginamos de forma platónica, porque, cada vez más, queramos o no, nos resistamos o no, puede que pase a ser un elemento para nostálgicos, para coleccionistas o, simplemente, y es muy triste decirlo, un componente decorativo en nuestras viviendas, como una cenefa de madera o un busto de escayola o de cartón piedra.

Pondré un ejemplo, hace muchos años, casi en la mocedad, mi padre, con mucho esfuerzo y pagándolo en cuotas mensuales, me regaló la Enciclopedia Universal Ilustrada, de Espasa Calpe, que entonces era la hostia, y sólo -se comentaba- estaba superada por la Enciclopedia Británica. Hoy, aunque me ocupa dos estanterías, duerme inservible y anticuada en sus contenidos, arrinconada, en un lugar poco accesible de mi librería y jamás acudo a ella como es obvio: utilizo los diccionarios en Red, como todos.

Continuemos, por tanto.

¿Un ebook bien editado contiene algo diferente al libro tradicional? No.

¿Pudieran nacer de la exposición en tales soportes nuevos géneros o subgéneros literarios o creativos? Sí. Ya existen. La literatura interactiva, la intertextualidad, los libros multimedia y un sinfín de herramientas que el lector de hoy al menos debe conocer, y luego, si le apetece, hacer de su capa un sayo.

¿Eso es malo o es bueno? A mi entender no es malo. ¿Pueden publicar ahora, darse a conocer, escritores, creadores del ámbito que fuere, cuando lo deseen y en el lugar que estuvieren? Sí. Además, el escritor se convertirá en su librero, podrá autogestionar sus publicaciones, convertirse en su propio corrector y modificar el texto escrito cuando lo desee si es el administrador, e incluso, ser corregido por otros con tal de que permita esa opción, contestar o no a sus detractores, en fin… esto es otra cosa y además imparable, que no afectará a la literatura, como decía, pero sí al libro llamado tradicional.

¿Esto significa que estamos de acuerdo con el pirateo y con las descargas ilegales? Pues no lo significa, pero, sí es cierto que permite que la ciudadanía tenga acceso al conocimiento universal viva en donde viva, nazca en donde nazca, hable la lengua que hable, sea pobre o rico de cuna… siempre que disponga de un soporte telemático y una conexión a internet.

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