Visiones desde el Sur

La literatura y sus soportes (III)

¿Qué le va a ocurrir a la literatura con la exposición de la misma en semejantes soportes?

Para todo autor, llegar a ese lugar en donde residen las claves, las ideas necesarias para que el imaginario individual y social puedan mirarse, y sacar del reflejo que proyectan en nuestras conciencias el impulso creativo necesario para seguir dichas estelas, modificarlas, echarlas en el olvido, o revolucionarlas a través de la negación absoluta de las mismas, sacando a la luz nuevas corrientes de pensamiento que hagan de nosotros, como lectores, seres singulares, manijeros de nuestra propia senda, diseñadores de nuestro propio camino… para todo creador, decía, son necesarias unas nociones mínimas, unas guías, unos referentes, que a nuestra generación, e incluso a las que nos siguen, no les han sido explicadas suficientemente, de ahí la imperiosa necesidad de hablar sobre lo que estamos disertando.

Hay un vacío formativo, que la rápida y constante evolución de la informática y las denominadas redes sociales, hacen cada día más evidente, abriendo una brecha descomunal entre la ciudadanía de cualquier lugar del mundo, que puede separar a los lectores en dos continentes bien definidos. Los lectores clásicos y los que hacen uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (las llamadas TICs). Así, sin más.

Continuando, diremos que, hoy, la biblioteca de Babel del maestro argentino se ha hecho realidad. Los artículos, narraciones, poemas, ensayos, opiniones… sobre la materia que deseemos, son incontables e infinitos en la Red. De ahí la necesidad de hacer un buen uso de las nuevas tecnologías, porque, si no es así, sólo será un impedimento para el desarrollo personal e incluso social, es decir, pueden llevar consigo y de hecho ocurre y lo observamos a nuestro redor, que la gente se idiotice y se quede colgada en un mundo de memeces, carente además de valores y de conocimientos esenciales para nuestra formación en el ámbito que fuere.

Hoy, podemos, haciendo el uso adecuado, reitero, acceder al libro deseado con unos clics, y leer un ebook en un teléfono móvil, un tablet, un iPad, un iPhone o un ordenador convencional, con tal de que dispongamos de una conexión a internet.

Y ahora sí, ahora hemos llegado al corazón del problema que plantea en el fondo el título de este escrito. ¿Qué le va a ocurrir o le ocurre ya, a la literatura, con la exposición de la misma en semejantes soportes? Pues, la respuesta, a mi entender, debiera ser nada. A la literatura como tal, no le ocurrirá nada. (…)

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