El kilómetro de oro de la cultura de Huelva

La cultura sigue viva en la provincia de Huelva y nos lanza su mensaje de esperanza

Los aficionados a las artes plásticas disponen en Huelva de un agradable paseo cultural de apenas un kilómetro de longitud. Se inicia en la calle Mora Claros en el Centro Cultural José Luis García Palacios y, en una trazada de Oeste a Este, llega a la Sala de la Provincia en la Gran Vía, continúa hasta la Casa Colón en la Plaza del Punto y culmina en el Museo de Huelva. El recorrido puede completarse hacia el Norte buscando la sala circular del Rectorado de la Universidad, o prolongándose hacia el Oeste hasta el Centro de Recepción del Puerto de Huelva. En un futuro ¿relativamente próximo o previsiblemente lejano? el edificio del antiguo Banco de España se sumará a este itinerario.

Con octubre en el centro de su calendario, el Otoño Cultural Iberoamericano (OCIb), apoyado por las entidades que gestionan los espacios expositivos - Fundación Caja Rural, Diputación de Huelva, Ayuntamiento de Huelva, Consejería de Cultura, además de la Universidad y la Autoridad Portuaria-, exhibe seis muestras selectas con registros diferentes pero con el denominador común de la calidad. En Es/cultura liberada nueve escultores se inspiran a la vez que se rebelan contra la pandemia y otros demonios; la ColecciónA2: espacio de confluencias posibilita la convergencia en Huelva del arte iberoamericano y europeo, de la mano de Antonio Jiménez y Álvaro Marimón, sus propietarios. En dos salas de la Casa Colón conviven Ars Geometrica, del artista y arquitecto peruano Álvaro La Rosa Talleri, con una prestigiosa carrera a sus espaldas, y los jóvenes creadores de Voces al oído. El Museo alberga un mes inolvidable para la fotografía de Huelva con las exposiciones Alma de Teatro, de María Clauss, y Venus Petróleo, de Adolfo Morales; además de seguir la tradición del OCIb de excelentes muestras fotográficas, de algún modo pueden compensar el brutal truncamiento, a causa del Covid 19, de la última edición de Latitudes.

A las anteriores se unirá en noviembre, en el Rectorado, Mar de Pintor, homenaje a Juan Ramón en torno al Diario de un poeta recién casado. La música llegará también al OCIb con grandes conciertos. Se trata, a fin de cuentas, de demostrar que, a pesar de las obligadas ausencias (singularmente la recreación de la Fiesta de Muertos mexicana, pero la exposición Muertos, vivos en la historia de SOMAAP recorrerá la provincia), la cultura sigue viva y nos lanza su mensaje de esperanza.

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