La otra orilla

El huevo de la serpiente

Estas políticas populistas de los dos líderes de la derecha son peligrosas, porque pueden alentar la xenofobia

Pablo Casado y Albert Rivera andan alentado el racismo y la xenofobia con sendas campañas basadas en mentiras que infunden miedo a la ciudadanía y un sentimiento de invasión e inseguridad que nada tiene que ver con la realidad. Hace unos días el recién elegido presidente del Partido Popular hablaba de millones de africanos esperando en las fronteras para entrar en España y de un supuesto efecto llamada que haría imposible la convivencia en nuestro país. Una mentira que, siguiendo la máxima del nazi Goebbels, repetida cien veces pretende que se convierta en verdad. 22.000 han sido los inmigrantes llegados a España durante este año. Si estuviéramos haciendo una crónica futbolística diríamos que no habría más que media entrada en el campo de fútbol donde se disputa el partido. No termino de ver la "invasión".

Por su parte, el elegante Rivera ha lanzado una campaña contra los trabajadores del top manta. "Es hora de que haya orden en las calles y de que los ciudadanos se sientan seguros. ¡Basta de la dejadez! Orden y seguridad. Ciudadanos trabaja por todos los ciudadanos y los pequeños comercios: queremos combatir las mafias y velar por el cumplimiento de la ley". A mí lo del orden y la seguridad me recuerda otros tiempos, que afortunadamente quedaron atrás. Yo paseo seguro por las calles y no veo desorden ni caos. Si el señor Rivera quiere trabajar por el pequeño comercio podía criticar y regular las políticas de las grandes superficies comerciales que, esas sí, están empobreciendo y haciendo que cierren muchos pequeños comercios que no pueden competir con ellas.

Estas políticas populistas de los dos líderes de la derecha española son peligrosas, porque pueden alentar sentimientos xenófobos y de odio contra los inmigrantes que intentan mejorar sus condiciones de vida. La extrema derecha anda agazapada en nuestro país, pero no podemos darle alas. La historia nos ha enseñado hacia dónde conducen camapañas como las que están realizando Ciudadanos y el Partido Popular. Alentar el miedo es alentar la violencia, una violencia que si se desborda puede causar enfrentamientos que lleven dolor y muertes. Y es que se empieza pidiendo seguridad y control en las fronteras y se termina persiguiendo al diferente en otra noche de cristales rotos. Hay que evitar poner el huevo de la serpiente del odio que tanto empozoña y envevena. Con las cosas de comer no se juega.

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