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¡Esto es la guerra!

La Guerra Civil no fue un hecho espontáneo. Durante años, los peores de los dos bandos buscaron el enfrentamiento

Se han hecho muchas películas sobre la Guerra Civil -la última es la de Amenábar sobre Unamuno-, pero se han hecho muy pocas sobre el clima de odio que precedió a la guerra desde el año 34 hasta el 36. Damos por hecho, según la versión estrictamente dogmática que se ha enseñoreado de los dos bandos, que unos militares fascistas se sublevaron contra una república intachablemente democrática, o bien que unos militares patriotas intentaron poner un poco de orden en un país que se había convertido en una dictadura soviética. Ninguna de estas dos versiones se ajusta a la realidad porque los hechos fueron mucho, muchísimo más complejos. Pero lo que nadie puede negar es que hubo unos irresponsables, en los dos bandos, que hicieron todo lo posible para atizar el odio sin pensar jamás en las consecuencias que podían tener sus palabras, primero, y luego sus actos.

Por eso es tan preocupante que un diputado de Vox acuse a las Trece Rosas (que sólo eran militantes comunistas) de haber sido asesinas y torturadoras durante la Guerra Civil -está más que probado que no lo fueron-, como es preocupante que altos cargos del PP saquen a relucir las quemas de iglesias durante los años de la República. Es cierto que los bocazas podemitas -que los hay, y muchos- se han dedicado a repetir la amenaza idiota de "Arderéis como en el 36", pero convendría tener un poco de sentido común y dejar fuera de la política las bravatas y los histerismos. En Cataluña, por cierto, llevan varios años dedicándose como imbéciles a atizar el fuego y algún día puede pasar algo gordo. Nunca me cansaré de repetir que las sociedades no son tan estables y seguras como parecen. En España, en mayo de 1936, es seguro que muy poca gente se imaginaba que dos meses más tarde nos estaríamos cortando el cuello en un terrible baño de sangre que duró tres años y que luego se prolongó durante la cruel represión de la posguerra. Pero luego pasó lo que nadie se imaginaba que podría pasar.

La Guerra Civil no fue un hecho espontáneo. Durante años, los peores de los dos bandos hablaron y actuaron buscando el enfrentamiento y soltando barbaridades que sólo pretendían hacer temblar al adversario. Al final llegó la guerra y nadie se libró de sufrir las consecuencias. Por eso deberíamos tener claro que los bocachanclas de turno, a un lado y a otro, deberían estarse callados.

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