Crónica Personal

Una foto que chirría

¿Qué hacía Zapatero sentado con tan pocos ejemplares acompañantes de la izquierda latinoamericana?

La fotografía de Zapatero en México, con algunos dirigentes latinoamericanos del Grupo de Puebla, es inquietante. Forman parte del Grupo más de un centenar de líderes de izquierda de Latinoamérica y España y este nuevo encuentro tiene como objetivo presentar un alegato contra la pobreza y la corrupción. Bien. Lo que chirría en esa fotografía es que los acompañantes de ZP son el ex presidente de Ecuador Rafael Correa, que huyó de su país al ser acusado de corrupción; Dilma Rousseff, que perdió la presidencia de Brasil por su vinculación con el caso de corrupción más grave de Latinoamérica, Odebrecht; y el canciller de México, Ebrard, el día que tres hijos del presidente López Obrador, que presume de austeridad, acaban de ser acusados de enriquecimiento ilícito al amparo de su apellido.

Que Zapatero se siente entre ellos no lo coloca en el sitio en el que los españoles desearían ver a sus representantes públicos. ¿Qué en Latinoamérica hay también presidentes y ex presidentes conservadores profundamente corruptos? Sí, pero eso no exime de sentir incomodidad ante un presidente que compadrea con dirigentes políticos que han caído en los mismos comportamientos delictivos que aquellos a los que acusaban de corruptos. Entre ellos, algunos de los dirigentes a los que tanto defiende Zapatero, como Nicolás Maduro o Daniel Ortega.

El grupo de Pueblo arremete ahora contra el ultraderechista Juan Antonio Katz, candidato a la Presidencia de Chile en segunda vuelta. Habría que preguntarse porqué un país que desde la desaparición de Pinochet ha rechazo los extremismos, ha votado a Katz. La respuesta es generalizada entre los analistas: se trata de una reacción a la elección de la Convención Constituyente que redactará una nueva Constitución. Convención invadida por los populismos de izquierda y ha provocado gran inquietud. Como provocó inquietud en Perú hace cuatro meses que ganara la presidencia Pedro Castillo, apoyado por un partido populista de izquierda. Castillo está acusado de corrupción y se ha iniciado el mecanismo para intentar desalojarlo de la jefatura del Estado.

La corrupción es una lacra habitual en Latinoamérica. Con importantes y valientes excepciones, pero también con nombres que han arrastrado la honorabilidad de la palabra política. Entre esos nombres, varios de los más importantes miembros del Grupo de Puebla, a los que se perdona, por izquierdistas, lo que no se perdona a los dirigentes de la derecha también corruptos. ¿Qué hacía Rodríguez Zapatero sentado con tan poco ejemplares acompañantes?

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