Con el puñado de caracteres de un tuit, un mensaje de wasap, un artículo, un libro, una entrevista en cualquier medio o debate público, los demócratas, independientemente de la tendencia política o ideológica, estamos obligados a conseguir que prevalezca el pensamiento frente a la consigna, la reflexión frente a la demagogia, el consenso frente a la división." Son palabras de Carlos Carnero en la Cumbre recién celebrada en Madrid por algunos de los más destacados "laboratorios de ideas" (Think Tanks en el inglés dominante) de cuatro continentes. El consejo es oportuno precisamente en estas fechas en las que pensamiento, reflexión y consenso parecen ir perdiendo la batalla, al menos la mediática, frente al eslogan, la consigna, la demagogia y los enfrentamientos a dos, cuatro o más bandas.

Esta primavera no solo está revuelto y tormentoso el tiempo meteorológico. El político, con la cascada de elecciones en el horizonte cercano, no está más sosegado. En Andalucía, ya sentenciadas las autonómicas, quedan las nacionales, municipales y europeas. Respecto a las primeras, los políticos realizan esfuerzos denodados por decantar en su favor a los desencantados indecisos. En las municipales, es de suponer que el balance de la gestión del último cuatrienio será el factor decisivo a la hora de elegir los nuevos regidores.

Pero en mi opinión es en las europeas donde se encuentran las bazas con las claves del futuro, porque el campo de juego, que condiciona absolutamente el partido, ya no es el de nuestros municipios, región, ni siquiera el estado nacional. Jugamos en un mundo global y los asuntos que más influyen en nuestras vidas están supeditados a normativas europeas, que a su vez se ven condicionadas por los equilibrios y las relaciones entre los grandes bloques. El problema catalán es engorroso pero no deja de ser un asunto doméstico, por más que el independentista y el centralista español pierdan los nervios al abordarlo. Los problemas de fondo son más bien el modo de evitar nuevas crisis como la del 2008, que aún colea; el giro al populismo que aparece en gobiernos de Centroeuropa e Italia; el proteccionismo de la América trumpiana; la expansión comercial china; la xenofobia demagógica que arremete contra los emigrantes… Si realmente nos interesa el futuro, ese es el terreno de juego, aunque quieran desviar nuestra atención con visiones de alcance restringido.

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