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félix Sancha Soria

El archivo ducal de Medina Sidonia

Esta institución alberga la argamasa necesaria para reconstruir muchas de las páginas de la historia de Huelva Tener esta documentación en Andalucía es un auténtico privilegio

La puesta en escena del Archivo Ducal de Medina Sidonia provoca la misma impresión que las salas o bodegas donde cuelgan los jamones la empresa Sánchez Romero Carvajal; si en Jabugo penden del techo lámparas de penetrante olor, símbolo de tradición y calidad, en Sanlúcar de Barrameda lo hacen miles de papeles de algodón con olor a nobleza histórica. Los dos forman universos que conforman parte de la identidad del pueblo andaluz.

Hace algunos años giramos visita al municipio gaditano en compañía del entonces alcalde de Cabezas Rubias. Todavía vivía la duquesa de Medina Sidonia doña Luisa Isabel Alvárez de Toledo y Maura, cuyo trato fue amable y exquisito, compartiendo con nosotros tiempo e ideas. Recientemente hemos vuelto allí en compañía de dos miembros de la asociación Campo de Andévalo, Santiago Osorno y Manolo Feria. En esta ocasión, Liliane Dahlmann, presidenta de la Fundación, nos recibió y acompañó con la misma clase y estilo que lo hiciera la tres veces Grande de España. En armónica conversación tuvimos la ocasión de conocer lo difícil que es mantener un patrimonio tan importante en momentos de crisis económica, pero también la ilusión que le mueve y el trabajo desarrollado durante años en callada soledad. Patrimonio, que por otra parte, pertenece a todos los españoles y que las instituciones públicas y privadas tienen el deber de mantener para las generaciones futuras.

Nos adentramos en la hospedería, en las estancias del Palacio, en el Archivo y hasta en la azotea desde donde se divisa la Punta de Malandar, visión ésta que suele turbar e indignar a los onubenses que ven lo cerca que está Cádiz y la deuda que tiene la historia con provincias hermanas y cercanas. La afrenta es tan alargada que en la era de las comunicaciones ni siquiera hay una conexión por mar, mientras tanto los estrategas dibujan sobre los planos vías de comunicación que al final se tornan imaginarias.

La Fundación Casa de Medina Sidonia tiene por objeto preserva, difundir y promover el patrimonio histórico artístico, sirviendo como instrumento de investigación y conocimiento. Una de sus joyas es el Archivo General que reúne seis millones de documentos en más de 6.000 legajos, donde se contiene la historia de diferentes familias y casas señoriales que se fueron uniendo a la casa de Medina Sidonia, constituyendo uno de los archivos privados más importantes del mundo.

Como ya hemos repetido otras veces, en su interior se encuentra la argamasa para construir muchas de las páginas de la historia de la provincia de Huelva, pues en la documentación de la Casa de Medina Sidonia duerme la administración señorial desde la Edad Media hasta la disolución de los señoríos, a principios del siglo XIX, de una gran parte de las comarcas del Condado, Costa o Andévalo. Todo aquel que enfrente el estudio de la historia de poblaciones como Huelva, Moguer, Puebla de Guzmán, Alosno, Gibraleón, Aljaraque, Palos de la Frontera, Bollullos del Condado, Almonte o Niebla debe de pasar por su salas, no hacerlo supondrá el riesgo de que su investigación quede incompleta y mutilada.

Los índices manuscritos del Archivo confeccionados durante 10 años por la que han llamado Duquesa Roja nos sirven de localizador. Ellos orientan para descender a los documentos del más diverso contenido, desde un privilegio rodado de Fernando II, pasando por el asentamiento de colonos o el pago de impuestos hasta una magnífica colección de mapas y planos. Todo ello se complementa con la biblioteca antigua donde reposan más de 1.000 libros fundamentalmente para entender los siglos XVII y XVIII.

Recorriendo las estancias de este granero recordamos la titánica lucha de Isabel, como cariñosamente se le llamaba, para traer este magnífico bien patrimonial a Andalucia en 1962, la sustracción de una parte del fondo y los 30 legajos que duermen en el Archivo General de Simancas, legados por la segunda esposa del XX Duque de Medina Sidonia, y que deberían algún día regresar a su casa. Tener esta documentación en Andalucía es un auténtico privilegio y nos exonera de viajar a Toledo, a la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, donde se han concentrado muchos de los fondos señoriales de todo el país.

Cuando nos despedimos de tan ilustre anfitriona, con el ánimo de volver muy pronto, echamos un último vistazo a la grandeza encarnada en el escudo heráldico de los Medina Sidonia, fundamento de muchos de los emblemas que han aprobado los municipios onubenses. Allí permanecen las armas del linaje Pérez de Guzmán que son dos calderas jaqueladas en oro y gules, gringoladas de siete serpientes en sinople, puestas al palo. La bordura lleva las armas de la Casa de Castilla y León, con nueve piezas de gules, con castillos de oro, alternadas con nueve piezas de plata con leones de gules. Finalmente, completamos nuestra visita con los recursos gastronómicos de la zona y con la sabiduría de las gentes de un pueblo que mezcla dos aguas, las del río Guadalquivir y las del Océano Atlántico.

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