La Política es una señora que, a pesar de su edad (dicen que existe desde que el hombre empezó a vivir en colectividad) y de su poder, se encuentra como cualquier otra persona sumida en contradicciones: Dice que quiere a todos sus hijos por igual, pero luego se comprueba que tiene sus preferencias. Presume de coherencia, pero cambia de punto de vista cada día. Sus pupilos han sido buenos alumnos y han heredado de Doña Política su afán de notoriedad a cualquier precio y esa habilidad camaleónica para llegar a parecer algo que no se es. Nada nuevo, lo que suele pasar cuando la ilusión se convierte en ambición y a la apariencia se le da más valor que a la ciencia. A pesar de ello, los andaluces, que somos optimistas por naturaleza y cultivados en sacar beneficio de lo que suceda a nuestro alrededor, intentamos ser mejores siempre.

Estamos aprendiendo cómo en política es inútil intentar ocultar los más recónditos deseos y pensamientos, porque más tarde o más temprano salen a la luz. Las tribus del PP y de Cs que jamás se han pronunciado en contra de las autonomías y han señalado con el dedo acusador a Vox, ahora resulta que para llegar a un acuerdo para gobernar a Andalucía considerando su gente y su contexto, tienen que irse a Madrid y sentarse a negociar bajo la atenta mirada de sus jefes que, por otra parte, no tienen reparos en exhibir la falta de confianza en sus hermanos andaluces.

Estamos aprendiendo también cómo el lenguaje puede ser manipulador hasta el punto de inventarse una necesidad, una Consejería de Familia con atribuciones que ya están en otras consejerías (¿De dónde vendrá la obsesión de las derechas con la palabra familia que tienen que colocarla donde sea?).

Estamos aprendiendo que los políticos, en general, no llegaron a dominar del todo el esquema corporal (conocimiento básico en la etapa de Infantil) y no es que confundan la izquierda con la derecha, es que al no tener interiorizado dónde está el eje central del cuerpo, no controlan dónde está una y dónde la otra. Los populares, situados cómodamente en la derecha, se contradicen siempre advirtiendo que lo suyo es el centro, pero ahora, y "misteriosamente", se ubican en la derecha. Por favor, unas sesiones de psicomotricidad antes de que sea demasiado tarde.

Por último, lo mejor de todo este proceso. Bienaventuradas sean las negociaciones para gobernar Andalucía porque nos ha librado de Torra y del independentismo catalán durante casi un mes. Toda una bendición del cielo.

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