Tribuna

mANUEL CAMACHO

60 años

VAYA por delante la felicitación más efusiva al San Roque de Lepe. No es fácil, en los tiempos que corren, que los clubes modestos alcancen sesenta años de vida. Por ahí se le cuela el mérito a todos aquellos que han hecho posible la supervivencia. El San Roque, como tantos otros, ha pasado etapas en las que ha estado más para allá que para acá. Sin embargo, gracias a su afición y a esa gente que muchas veces no tiene el reconocimiento público que merece, sigue en la vida y paseando el nombre de Lepe por cada población que visita. Felicidades.

Se nos viene a la memoria la celebración del cincuentenario. Fue una año increíble, cargado de actos y reconocimientos, pregón incluido. Aquello tuvo una repercusión excepcional en toda la provincia de Huelva. Cierto es que los tiempos van cambiando y precisamente la entidad no vive sus mejores momentos institucionalmente hablando porque aún está en el limbo el traspaso de poderes, todavía en poder del grupo inversor inglés. Pero es no ha debido solapar la efeméride. En la celebración de los 50 años se constituyó una comisión al margen de la junta directiva que se encargó de todo. Y salió de maravilla.

Se sabe que una junta tiene mucho trabajo diario encima y eso le exime de coger más responsabilidades porque son gente que lo hace altruistamente. Luego disculpados quedan. Pero lo cierto es que se esperaba algo más que una ofrenda floral y descubrir un escudo. Esa es la sensación que ha quedado en los aficionados, termómetro inequívoco a la hora de las valoraciones. No se trata de dinero, sino de imaginación y recurrir a gente que siente el San Roque. Ya lo demostraron hace diez años.

El caso es que la celebración ha pasado de puntillas en el ámbito mediático y hasta los aficionados, los verdaderos incondicionales han emitido juicio: "la celebración no ha estado en consonancia con la grandeza del San Roque". Se pueden poner mil disculpas y justificar un millón de cosas. Pero cuando los que han alimentado la llama del San Roque han puesto tanto de su parte para hacer la vida posible merecían lucir sonrisa Profidén en esta celebración.

Una ofrenda floral, un escudo y enseñar la cantera. Sesenta años de vida. ¡Viva el San Roque de Lepe!

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