Javier Ronchel

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Un año para el patrimonio abandonado

La rehabilitación que se ejecuta actualmente en todo el complejo de La Casona, con la reciente apertura al público de un bar en la antigua vivienda de la familia Muñoz, recupera para Huelva un espacio centenario emblemático abandonado con la premisa de devolver al lugar la impronta original perdida.

Mientras finaliza la primera fase en la Alameda Sundheim llegará la licitación para la rehabilitación del antiguo mercado del Paseo de Santa Fe. El Ayuntamiento se ha asegurado buena parte de la financiación a través del programa ministerial del 1,5% cultural para la recuperación de otra construcción singular que va a contribuir a integrar en el centro el conjunto de San Pedro, con la restauración también del muro de la iglesia y las peatonalizaciones previstas en el entorno.

Los mismos arquitectos que han diseñado las obras en Santa Fe son los que están detrás del importante trabajo que ejecuta la Consejería de Educación en el instituto La Rábida, que se ha convertido, aún pendiente de concluir, en ejemplo de la recuperación del patrimonio arquitectónico.

Pronto sabremos algo del futuro de la antigua prisión de Isla Chica, por fin propiedad municipal desde hace seis meses, y para cuya restauración apunta el Ayuntamiento a los fondos Next Generation, como oportunidad para reintegrarlo en la vida urbana. Y también tendrá que ser asegurada estos meses para la ciudad la antigua estación de trenes, ahora en plena negociación con Madrid para su adquisición.

Este primer trimestre del año empezarán las obras de rehabilitación del Mercado de San Sebastián y también las del antiguo Colegio de Ferroviarios, mientras la Junta devuelve las grúas al antiguo edificio de Hacienda, del que sólo se conservará la fachada. Y al mismo tiempo se deberá despejar el camino para la ejecución del nuevo museo, finalmente de bellas artes, en el edificio del Banco de España.

Queda aún por actuar en el antiguo Mercado de La Merced, que no debe caer en el olvido pese a su actual abandono, pero este 2022 apunta a ser clave para la conservación de muchas construcciones históricas en la ciudad, que serán recuperadas por iniciativa de la Administración y también de empresarios y colectivos conocedores de los beneficios de contribuir a la conservación del patrimonio onubense. Habría que aprovechar el momento para alentar las colaboraciones público-privadas y revisar el grado de protección de algunos inmuebles valiosos que pueden sufrir también restauraciones sólo en apariencia. Huelva ya está en el buen camino pero no puede permitirse perder más patrimonio monumental.

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