Variaciones sobre la tercera ola

Otras terceras olas nos invitan a posicionarnos frente a hechos que pueden marcar nuestras vidas

Estamos inmersos en plena tercera ola de la Covid-19, que es más propiamente oleada, puesto que oleada es el embate y golpe de la ola, la aparición repentina y en gran cantidad de algo, en este caso nada bueno. Pero ha habido otras terceras olas que, más allá de la candente actualidad de la oleada vírica, han dado nombre a hechos importantes para el pensamiento y la sociedad.

En 1967, en un instituto de Palo Alto (California), el profesor Ron Jones propuso a sus alumnos un ejercicio sociológico por el que se implantaba entre ellos un sistema de disciplina estricta, con una serie de rituales que les conferían un sentimiento de exclusividad en relación con el resto del alumnado. El éxito fue tal que en solo cinco días la tercera ola, como bautizó al ejercicio, se había extendido a todo el centro. Al final reveló que se trataba de un experimento sobre el fascismo, que había conseguido crear en ellos un sentimiento de superioridad similar al que tuvo la población de Alemania en la época nazi. La película La ola, de Denis Gansel (2008) está basada en estos hechos.

En 1979 el sociólogo neoyorquino Alvin Toffler publicó La tercera ola, que vendió millones de ejemplares en todo el mundo. Superadas la primera y segunda olas, iniciadas respectivamente con la Revolución Agrícola y la Revolución Industrial, la historia de la humanidad entra en la Era Posindustrial o de la Información. Toffler interpretó los signos de su época y anticipó los cambios acelerados en la sociedad y los sistemas de producción y de comunicación actuales.

En 1991 Anita Hill denunció en un Comité Judicial del Senado, formado solo por hombres, el acoso sexual sufrido por parte de Clarence Thomas, nominado para la Corte Suprema de los Estados Unidos, quien finalmente fue designado para el cargo. Como denuncia por el nombramiento, la feminista Rebecca Walker escribió el artículo Llega la tercera ola que acuñó este término. Sus antecedentes ilustres fueron El segundo sexo (1949) de la francesa Simone de Beauvoir y La mística de la feminidad (1963) de la norteamericana Betty Friedan.

La tercera ola que hoy sufrimos pasará y ojalá no tengamos que hablar de una cuarta. Pero puede ser constructivo reflexionar sobre otras terceras olas, que nos invitan a posicionarnos frente a hechos que pueden marcar nuestras vidas y la compleja sociedad que nos ha tocado vivir, creo yo que por suerte, a pesar de todo.

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