Paso firme

Ana Vives Casas

anvives@huelvainformacion.es

Valores de triunfador

Sufrimos una avalancha de vulgaridad que a veces (más de las deseadas) llega a ser insoportable gracias a los minutos de gloria que se regalan al primer zafio que es capaz de prácticamente todo con tal de alcanzar su cuota de pantalla en programas de máxima audiencia. Quizá por eso sorprenda cada vez más encontrarse con gente preparada, formada, que seduce por su forma natural de ser y estar.

En la antesala de la campaña electoral en la que ya hemos entrado de forma irremediable, el miércoles se abría un paréntesis para llevar a cabo la entrega de los Premios taurinos El Cabezo. Y no fueron ni una ni dos, ni tres, sino hasta cuatro las veces que se acercaron a mí para comentar que fue "un gusto" escuchar la intervención de Miguel Ángel Perera; más aún "por su juventud". No tengo ninguna duda de ello. Él fue triunfador de la feria de Colombinas y también de la noche de ese día 30.

Trasladó al salón los valores que domina en el albero. Esos que tantas veces echamos de menos en nuestra sociedad. Habló con serenidad, con responsabilidad, con disciplina y con un respeto a sus compañeros de faena que se tradujo muchas veces en admiración. Enmudeció al respetable y le arrancó uno de los aplausos más sonoros, tanto, que en la plaza hubiera sido el previo a la vuelta al ruedo y Puerta Grande. Tuvo clase, la necesaria para felicitar a los premiados. Fue generoso, disciplinado y respetuoso, ensalzando las cualidades del resto. Y fue agradecido, como tantas veces lo ha sido con ese mismo público "que tan importante" es en su trayectoria.

Después de 26 ediciones da gusto que un acto sorprenda y aporte un valor añadido como si hubiera macerado en barrica de roble. Lo vio así también el alcalde que en el mismo escenario se refirió al respeto y admiración que sienten los profesionales del ámbito taurino, que "hacen ciudad y, algo más importante, ciudadanía", y que son capaces de "enseñar algo nuevo cada año".

Perera arrancó el miércoles esos "olé" silenciosos que se intuyeron con miradas de complicidad, desde aquí se arranca otro: ¡Olé, olé y olé, maestro por esos valores de triunfador dentro y fuera de los ruedos.

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