En septiembre de 2013 el Barça se vio obligado a fichar al Tata Martino para cubrir el hueco del tristemente fallecido Tito Vilanova. El entrenador argentino llegó avalado por una gran carrera sudamericana y bendecido por Messi, pero acabó la temporada pidiendo la hora y con un fracaso estrepitoso. Mucha técnica pero poca sangre hubo en su periplo culé. En 2016, en enero, era el Real Madrid el que tenía que tirar de Zinedine Zidane para salvar un año que iba de cráneo y pésimamente gestionado por Rafa Benítez. El francés, al que no le avalaba su carrera en el banquillo pero sí sus años sobre el césped, ha dejado tres temporadas para la gloria antes de irse harto de egos y presiones. Se ha marchado sin estrépito y sin atender a los que achacaban sus méritos a una flor y no a su capacidad. Ingratitudes del fútbol. Dos entrenadores, dos formas de entender el fútbol, dos plantillas llenas de galácticos que acabaron fagocitando a los técnicos.

El pasado miércoles, Pedro Sánchez ofrecía los nombres de la plantilla con la que pretende afrontar la temporada 2018/2019. Un elenco de fichajes de relumbrón con galáctico incluido. Un equipo cargado de mujeres, de símbolos, de gestos y de experimentados políticos a los que el flamante presidente del Gobierno les ha dado orden de ser humildes y trabajadores. Me imagino ese primer Consejo de Ministros en el que Sánchez, con la sonrisa nerviosa dibujada en el rostro, repartía la carta en la que expresaba sus intenciones. La hoja de ruta para los próximos meses. Es éste un equipo que curtido que no necesita pretemporada, aunque cierto es que tampoco la va a tener pues sus rivales ya están mordiéndole los tobillos. Es innegable que quien fue considerado un cadáver ha conseguido resucitar con inteligencia y grandes dosis de audacia. Ha fichado a un equipo al que no se le pueden poner muchas pegas de inicio.

Sin embargo, ahora es cuando viene lo importante. Ahora es cuando habrá que ver qué tipo de entrenador es Pedro Sánchez. Habrá que ver si fía su suerte a la flor o a la táctica. Habrá que ver su capacidad para mantener en continua ansiedad a sus rivales. Y habrá que pensar si este Gobierno es realmente una reunión de políticos que quiere llegar a 2020 o si es simplemente un magnífico programa electoral con vistas a las urnas. Si es una plantilla para ganar una liga o un conjunto llamado a marcar época. Por el momento el arranque es interesante. Sánchez ha conseguido descolocar a sus adversarios, cabrear al podemismo, silenciar al naranjismo y dejar en fuera de juego a los populares. Así empezó el Tata, batiendo el récord de victorias culé. Conforme avance la temporada veremos si el presidente opta por la opción "alineador" atribuida a Zidane y deja que los suyos desplieguen su juego sobre la cancha camino de los máximos laureles. Ya se sabe que un buen delantero puede dar muchas alegrías.

Y si nada de esto le sale, siempre le quedará la opción canchera y la filosofía del Cholo. Ésa de ir partido a partido, con una dura defensa y buscando los goles a la contra. Porque todo vale en el camino de la Champions... o por lo menos para lograr el apoyo de la grada. ¿O acaso no se trata de eso?

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