Subir o congelar

En las manos del 1% de la población hay tanto dinero como en las manos del resto de la humanidad

Subir o congelar. Ya tenemos un nuevo elemento para el debate político: el salario mínimo. La aspiración de los sindicatos es que alcance los mil euros. La patronal cree que con los 959 actuales ya es difícil crear empleo. Será un debate interesante. La situación socioeconómica que nos encontraremos cuando acabemos con el virus va a ser complicadísima. Por un lado estarán las millones de personas que se quedarán sin empleo y sin posibilidades de encontrar uno a medio plazo. Por otro lado la situación de precariedad de las empresas que consigan superar la crisis, y la precarización del empleo que puedan sostener. Más: la enorme deuda que los Estados van a tener que devolver a largo plazo, y la dificultad para sostener las políticas sociales. Más: el marco internacional, con países poco desarrollados que habrán retrocedido, complicando los mercados internacionales. Y recuperando elementos prepandémicos: la crisis medioambiental, que no ha desaparecido, y que exigirá enormes sacrificios e inversiones si no queremos que el clima nos estalle en la mismísima cara.

Subir o congelar. Ya antes de la pandemia el fenómeno de los trabajadores pobres era una aplastante realidad. Tener un empleo ya no era sinónimo de bienestar social: podías estar dado de alta en la Seguridad Social y no poder llegar a fin de mes. Y sólo hablamos de los países ricos. Cualquier comparación con países emergentes nos sacaría los colores: más de 1.000 millones de personas, una quinta parte de la población mundial, vive con menos de un dólar al día. ¿Pueden imaginarlo? Y esas mil millones de personas están atravesando este terremoto de la pandemia con esos mismo recursos, porque la solidaridad internacional se ha reducido en las últimas décadas y no se ha reactivado en esta coyuntura de la Covid.

Pero no es un problema de escasez de recursos. Es un problema de distribución. Es un dato que lo hemos escuchado muchas veces, pero no por eso es ni menos cierto ni menos escandaloso: en las manos del 1% de la población del mundo hay tanto dinero como en las manos del resto de la humanidad. Es evidente que se está acumulando muy por encima de cualquier lógica de subsistencia global. Hay recursos para todas y todos. Pero no están accesibles. Entre las 100 entidades más ricas del planeta 69 son grandes compañías. El resto países. Los países reparten beneficios a través de sus políticas sociales. Las empresas reparten beneficios a través de las nóminas. Y así volvemos al comienzo ¿subir o congelar?

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