Visiones desde el Sur

Sr. presidente (II)

Puede hacer de su capa un sayo, pero no es nadie para cargarse a un partido político como el PSOE

Decíamos ayer, sr. presidente D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que habría tiempo de explicarle el por qué después de tantos años de militancia en el partido, he pedido la baja en el mismo. Veamos:

Soy consciente de que las cosas evolucionan y hay que adaptarse a las nuevas circunstancias, que plantear nuevas estrategias, pero, lamentándolo mucho, no me reconozco en el partido que dirige; no es el que recuerdo ni deseo ni entiendo que necesitemos en estos momentos de crisis generalizada en lo político, lo sanitario o en lo económico, pero, especialmente, en lo ético. Con usted al frente de la secretaría, el PSOE se ha vuelto un constructo desconocido para mí. Algo ajeno, extraño, y, además, con sus actuaciones al frente del gobierno de España, le está dando alas a la ultraderecha para que se asiente en el territorio como una fuerza inevitable. Algo que aparte de incomprensible es muy peligroso.

Buena parte de las argumentaciones -por no decir todas-, que maneja la ultraderecha en este país, provienen de su extraño deambular y de sus afinidades con los independentistas vascos y catalanes. Y no comulgo con usted en ese posicionamiento. Por ello, antes de crearme un conflicto personal por sus inexplicables vaivenes, lo mejor para la salud emocional de quien escribe es apartarse de usted y de su conciliábulo.

Este antiguo militante ha llegado a la conclusión de que la actual mesa camilla solo le rinde pleitesía a usted, las más de las veces por intereses espurios, individuales…, y, ha olvidado definitivamente las bases que cimentaron un movimiento que pretendió e hizo efectivo, durante más de un siglo, la defensa numantina de los más desfavorecidos, de los desclasados, de los sin nada, de los sin techo, de los abducidos, de los jóvenes -tan abandonados hoy-, de los que están en el partido no por interés sino por convicción, porque es necesario parar el pujante liberalismo a ultranza de los que, siempre, siempre, aunque sea en la sombra, manejaron los hilos del poder desde fuera.

No obstante, espero que no piense que quien escribe esto es un ingenuo, no se equivoque. Es usted una veleta que se orienta en función no del viento dominante, sino exclusivamente en consonancia con sus intereses y la de los cuatro espabilados que le asesoran. Por eso, no convence; cada vez va teniendo menos credibilidad. Y usted puede hacer de su capa un sayo, pero no es nadie para cargarse a un partido político como el PSOE.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios