Cada vez que paso por delante de ese monumento que se alza junto a la ría, en el onubense muelle de las canoas, me detengo ante él y comprendo el título que se le dio como nudo entre el Puerto y la ciudad para significar esa unión permanente que entre ambos existió desde muchos años, desde siempre.

En el paso de los años, en el transcurso de la historia moderna de Huelva no existió ningún organismo, entidad o institución que más fama, prestigio e impulso diera a Huelva que su Puerto. Desde aquellos tiempos de la Junta de Obras del Puerto, pasando por los diversos nombres que la administración de éste ha tenido, siempre la ciudad se vio apoyada y empujada a un desarrollo más activo y encendido por su Puerto. Lo lleva escrito en su escudo y todos los onubenses lo sabemos y comprendemos.

Por circunstancias profesionales y admirador de la institución portuaria, siempre he estado siguiendo los trabajos que por él nos vinieron y comprobando como todos los presidente y directores del mismo dejaron su impronta de trabajo y celo en favor de la ciudad. Ese "nudo" que da nombre a su monumento, en un acierto completo.

La llegada a su presidencia portuaria de Pilar Miranda viene llena de esperanzas en favor de continuar el auge de esta entidad tan querida y necesaria de cara al futuro onubense. Pilar ha demostrado su entrega trabajadora, tenaz y llena de cariño a Huelva y tiene ahora en sus manos seguir la estela de los anteriores rectores del Puerto, que sin duda elevaron el nivel y tono del engrandecimiento que un día comenzara Francisco Montenegro y que sin duda catapultara al infinito Juan Gonzalo Vara con su Puerto Exterior.

La nueva presidenta del Puerto onubense, al margen de las grandes obras de futuro y seguimiento de las que están en marcha, muestra su cercanía a temas colaterales que también son de oro para la Huelva tradicional, como es volver a resucitar la Fuente de las Naciones, de un lado, o la restauración del Monumento a Colón, en la Punta del Sebo.

Dos temas, aunque hay muchos más, que siguen uniendo el Puerto a Huelva, dando ese espaldarazo de que no podemos dejar abandonado nuestro pasado sin unirlo a nuestro presente.

Por razones que todos conocen podría escribir mucho sobre el Monumento que nos dejó la escultora Whitney y sus grandes valedores en casi un siglo. Pero será para otro día.

Hoy traemos a este rincón de nuestro querido periódico un recuerdo a ese ente con sabor salado, con aroma de marisma, con corazón choquero, que siempre apoyó y lo continúa haciendo de engrandecer a la ciudad.

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