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La Señora ya está en su casa. El milagro almonteño ha vuelto a su sede. La fe pudo con el amor y la Reina de las marismas ha vuelto a enardecer los corazones de más de un millón de devotos que durante muchas horas la acompañaron en una fantasmal procesión a la luz de las antorchas entre Salves llenas de lágrimas emocionadas camino de un pueblo universal llamado Almonte.

Siempre es necesario recordar la historia. Corrían los primeros años del siglo XIX cuando en agosto las tropas francesas que invadían España pusieron en peligro de muerte al pueblo y a los habitantes de Almonte, que esperaban con temor el inminente saqueo y quema del pueblo y la muerte ordenada por un general francés. Y cuando ya nada era posible, las tropas francesas recibieron una contraorden, marchándose de estos lugares.

Los almonteños sólo habían usado como arma de salvación implorar a la Virgen del Rocío que acudiera en su auxilio. Y el Milagro ocurrió. Y Almonte hizo un voto a la Virgen que cada año se renueva solemnemente.

Viendo la retransmisión de la Misa solemne del Rocío Chico en la Basílica tuve, una vez más, la dicha de oír la homilía pronunciada por nuestro querido obispo, Don José Vilaplana, todo un modelo de meditación mariana y expresividad de afecto a esta tradición de los almonteños.

El Amor y la Fe fueron las dos columnas que sintetizaron las palabras de Don José, refiriéndose a esta fecha agosteña y a la tradición de la Venida de la Virgen del Rocío a su pueblo.

Preciosa homilía, llena de sentido litúrgico y evangélico. El camino del Rocío hasta Almonte es una senda de sueños que en la noche se hace realidad para la Divina Pastora.

Como cada siete años se repitió ese milagro de devoción que la provincia de Huelva enarbola en su más bello estandarte de amor a la Madre de Dios.

Ya ha comenzado la cuenta atrás de nueve mese para que nuestra cita esté en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Nueve meses jubilosos con sabor almonteño y andaluz para que todos vayamos a ese encuentro con la Virgen del Rocío, que cada siete años repetimos en un éxtasis de pasión mariana.

Almonte es ya un faro mariano sin igual en el mundo. La Catedral efímera instalada ante la parroquia almonteña recogerá bajo sus arcos con techo de cielo, el fervor de miles de devotos de toda España dispuestos a ganar el Jubileo, ante la espera de una nueva romería que de Huelva en 2020 llevará a la Blanca Paloma a su casa Rociera.

¡Madre mía del Rocío, quédate siempre con nosotros en esas marismas andaluzas, que son nuestros corazones llenos de amor!

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