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Crónica Personal

Sánchez en Ucrania

La decisión de enviar más armas a Ucrania honra a España, a su Gobierno y al presidente

Pedro Sánchez ha prometido a Ucrania un importante envío de armas y material militar. Una decisión que honra a España, a su Gobierno y al presidente. Para algo deben servir los compromisos internacionales más allá de las palabras, la adhesión a la OTAN y la sensibilidad para comprender los problemas de los demás. Sobre todo cuando se trata de una situación que sobrepasa los límites de lo que se puede asimilar sin que te golpee la conciencia, cuando toda una población está siendo diezmada por un personaje que, además, miente y engaña a los suyos falseando los hechos, y presentándose ante su opinión pública como un iluminado que acude en socorro de un pueblo perseguido simplemente por compartir cultura e idioma con los rusos

El presidente español ha viajado a Ucrania escoltado por grupo de GEOS que se ha responsabilizado de su seguridad, aunque en una situación como la que sufre Ucrania, la seguridad nunca puede garantizarse. Sin embargo, como han hecho otros jefes de Gobierno europeos, consideró Sánchez que era obligado expresar su apoyo, y el apoyo de los españoles, a un jefe de Gobierno como Zelenski que se juega la vida a diario tratando de insuflar ánimo y coraje a una población que se encuentra con una guerra en la que es muy difícil vencer al enemigo. Un enemigo que cuenta con una envergadura militar, y política, que recuerda la lucha de David contras Goliat. Sin embargo Zelenski, y el pueblo ucraniano, se han convertido en todo un ejemplo para el mundo: no se puede tirar la toalla cuando alguien se siente cargado de razón.

Pedro Sánchez ha tenido oportunidad de ver personalmente "el horror y las atrocidades" de ciudades devastadas. Ciudades mártires. Más de cuatro millones de ucranianos se han visto obligados a abandonar su país dejando atrás maridos, hijos y hermanos para luchar por Ucrania. Parte de ellos han encontrado refugio en España.

Ha hecho bien el presidente en viajar a Kiev, abrazar a Zelenski y transmitirle el apoyo de los españoles. Pero mejor habría sido que hubiera sido capaz de dar un toque a sus socios de coalición: no es admisible que, por razones exclusivamente ideológicas, un partido que presume de ser democrático se niegue a condenar a un jefe de Estado, Putin, que sin declarar la guerra, invade un país a sangre y fuego, bombardea centros en los que se refugia población civil, ordena a sus tropas, o al menos lo permite, que asesinen fríamente a persona desarmadas y violen a las mujeres.

Un presidente con ética, principios y autoridad, sabría actuar con firmeza ante un socio que se niega a condenar a un tirano.

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