Cada 14 de febrero, desde hace unas décadas, el nombre y el recuerdo de un santo italiano de nombre Valentín ha hecho surgir una serie de connotaciones alrededor del amor humano entre dos seres.

Allá en los años 50 del pasado siglo surgió con eslóganes comerciales una cita para el consumismo, envuelto en papel de regalo, la mayoría de las veces de color rosa. Y así quedó la cosa. El título de la fecha se aplicó al amor y con ello nació el día de los enamorados.

El cine, la televisión, la prensa, rodearon emblemáticamente este acontecer surgido para alabar el latido de dos corazones.

Algunos califican esta efeméride de comercial, otros de cursi, muchos de bella. Hay gustos y opiniones para todos. A mí, particularmente me agrada. Dedicar una fecha a dar protagonismo al amor es levantar un altar a los sentimiento mas íntimos y bellos del corazón. Hoy día en que todo son crisis, problemas, desatinos y hechos inconcebibles, intentar hacer algo por no devaluar al amor debe tener el mejor apoyo.

Intentar definir que es el Amor, con mayúscula, entre un hombre y una mujer, es difícil, casi imposible, por eso siempre recurrimos a la poesía. En los versos enamorados está la gran verdad que nos envuelven en esos sentimientos que roban vida para dar vida al amor.

Cada año cuando llega San Valentín, estoy seguro de que el llamador del corazón abre muchas puertas de ilusión, de dicha y de felicidad. Me agrada mucho caer en ese estado donde la poesía nos abraza y nos habla, cuando entre dos seres no hacen faltan palabras.

Amor es soñar despierto lo que niega la oscuridad. Amor es querer contar las estrellas sin conocer el firmamento. Amor es pretender ser joven eternamente en un mundo sin tiempo y viejo en la experiencia primera.

¡Dicen que eso es amor...!

Amamos imposibles, por una necesidad de amar algo. Queremos robar un tiempo a la oscura realidad y espantar los luceros en la jaula negra de la noche.

Amor es alcanzar el infinito y no querer saber de nada. Hablar de felicidad cuando ella ya es en nosotros. Besar lo impalpable y encarcelar el espíritu...

Hoy día de San Valentín, soñemos con el amor. Para él no hay tiempos, ni edades, ni estados de vida.

Estoy seguro que muchos enamorados mirarán al cielo y como en la película conocida, harán un guiño y dirán con eco de canción conocida y no olvidada: "¡San Valentín... yo no te olvido!".

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