SOS debates vacíos

Polémicas absurdas que se filtran generando frentismo gratuito, sin preguntas interesantes

La actualidad se ha llenado de escenarios estimulantes que representan grandes oportunidades para abrir debates públicos importantes. Sobre la mesa hay por ejemplo una nueva propuesta de ley de educación, unos nuevos presupuestos que parecen saldrán adelante tras años viviendo con los planteados por el ex ministro Montoro, y se empieza a discutir sobre la necesidad de un acceso universal a las vacunas para protegernos todo. Pero a pesar de tener el piso movido por esta horrorosa pandemia, observo que ni con ella desaparecen los debates estériles y rancios, tanto en las tribunas públicas como en los mentideros del siglo XXI, que son las redes sociales. Volvemos a desenfocar hablando de ETA, de catalán versus español o de peligrosos inmigrantes; en general de nuevo objeciones vanas para justificar posiciones inmóviles. Es cierto que hay un vaivén desde la tribuna del congreso y el senado en prime time y los mensajes que retuiteamos, y que probablemente cuando los focos no están encima habrá mucho más trabajo cierto y discusión sincera, pero el momento que vivimos es tan trascendental que la batalla por la opinión pública es más importante que nunca; de ahí saldrá una u otra visión del mundo y el contrato social que estaremos dispuestos a certificar como comunidad.

Si nos fijamos en las dos leyes que ahora están en pleno debate, la llamada ley Celaá y la nueva ley de Presupuestos que parece saldrá aprobada, la mayoría de los titulares que trascienden y de las frases que observamos en nuestros chats reflejan una dialéctica paupérrima. Polémicas absurdas que se filtran generando frentismo gratuito, sin preguntas interesantes sobre las que construir ¿La nueva ley permitirá la segregación por sexos, es algo que debe estar alineado con una sociedad democrática? ¿La filosofía se convertirá en una asignatura básica para dar soporte al resto de aprendizajes? ¿En qué sectores productivos en mi provincia incidirán los presupuestos generales? Éstos son algunos ejemplo de preguntas a seguir, y sobre las que ya el hecho de responder algo más que un a favor o en contra supone construir pensamiento.

Es fundamental atreverse a opinar, pero huyendo de la desinformación tóxica tras el mensaje sencillo. Debemos hacerlo en cualquier lugar donde nos dejen, pero tendiendo puentes y mostrando empatía con el otro, y eso será el mejor augurio de que algo nuevo está naciendo.

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