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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Responsabilidad, culpas y excusas

Dicen que hubo otros actos el fin de semana del 8, pero ¿quiénes los autorizaron y en el caso del 8-M los alentaron?

Aunque el mundo actual no conoce distancias, China sigue pareciendo lejana. El 31 de enero Italia descubrió que se había hecho cierto el título de una vieja película: La Cina è vicina. En 1967 se refería a otro virus procedente de China, el maoísmo, que infectó las clases culturalmente altas de Europa. Hoy China es mucho más vecina: el pasado 15 de diciembre una revista de turismo titulaba: "El turismo chino continúa en auge en Europa", el 25 de enero un diario español anunciaba que en cinco años los turistas chinos habían multiplicado por nueve su gasto en España, los viajes de europeos allí aumentan y otro virus procedente de China ha provocado una catástrofe mundial.

Nadie tuvo en cuenta esta nueva vecindad de China. Ni nosotros que gracias a los vuelos baratos el turismo italiano en España ha alcanzado las 4.500.000 visitas anuales y el número de españoles que viajan a Italia ha crecido espectacularmente. El 12 de febrero se suspendió el Mobile de Barcelona "por la preocupación global que ha generado el brote del coronavirus", pero ese mismo día el ministro Illa dijo que no había "ninguna razón de salud pública para adoptar medida alguna". El 19 se celebró el nefasto partido Valencia-Atlanta. Y el flujo turístico apenas disminuía: el mismo 27 en el que se confirmaban 670 casos y 17 fallecimientos en Italia el vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes afirmaba que las cancelaciones eran moderadas.

Así llegamos al nefasto fin de semana del 8 de marzo: mitin de Vox, manifestaciones del 8-M y partidos de fútbol con público autorizados incluso en zonas de brotes sin control (Torrejón, Vitoria y Málaga). Imprevisión. Responsabilidad. Culpa. Ya se verá. Aunque la estrategia defensiva está en marcha: el Gobierno ha hecho las cosas bien oyendo a los expertos y la derecha utiliza la tragedia con fines partidistas. Según Irene Montero, hubo otros actos ese fin de semana y la derecha aprovecha "con saña" la pandemia para "atacar a las mujeres y al feminismo". Pero, ¿quiénes los autorizaron y -lo que lo agrava-, en el caso del 8-M, los alentaron? El argumento se vuelve contra ella: la responsabilidad del Gobierno es mayor por permitir otras concentraciones. Y no se trata del "es fácil predecir el pasado" que también se usa ya exculpatoriamente: "Las marchas del 8-M se celebraron en contra del criterio de la agencia europea", desveló El País cinco días después.

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