Hace apenas dos semanas, estando fuera de Huelva, recibí una llamada telefónica de parte de la alcaldesa de Gibraleón con la invitación para pronunciar el 14 de agosto el pregón de las Fiestas Patronales de Gibraleón en honor a San Roque. Inmediatamente me vino a la mente el muy célebre soneto de Lope de Vega que empieza así: Un soneto me manda hacer Violante / que en mi vida me he visto en tal aprieto. Mi problema, además de carecer de su genio, es que, aunque resido en Gibraleón, soy solamente un conocedor superficial del municipio en el que mi familia y yo hemos decidido fijar nuestra residencia y en el que, después de cincuenta años de deambular por los cuatro puntos cardinales y el centro de España, vivimos desde hace un cuarto de siglo.

A pesar de la dificultad del empeño, no podía negarme. Lourdes, la alcaldesa, me ha dado a lo largo de los últimos años diversas muestras de su interés y apoyo a las iniciativas culturales, un objetivo que forma parte de mis prioridades y actividades actuales y era llegada la hora de corresponder. Sin embargo, la duda permanecía ¿sería capaz de dar la talla esperada y exponer ante los olontenses y visitantes un mensaje que fuera un prólogo, si no brillante al menos digno, de las Fiestas Patronales? La única salida que veía -que veo- es recrear un estado de ánimo similar al que era habitual en vísperas de los exámenes finales en los lejanos tiempos de la juventud y empollar (así se decía entones, no sé ahora) la materia correspondiente para superar la prueba. Cuando no se conseguía, quedaba el recurso de volver en septiembre. Solo que ahora para mí no hay una segunda oportunidad: este pregón de agosto no tiene un septiembre como recurso.

Y así lo he hecho. Recurriendo a buenos amigos que generosamente han puesto a mi disposición sus conocimientos, bibliografía, opiniones…; con entrevistas personales con algunos y conversaciones telefónicas con otros; entrometiéndome descaradamente en sus días de vacaciones… están haciendo por mí y mi compromiso todo lo que la premura del tiempo les permite. Comprenderán mis lectores que en esta cita semanal de Surcos Nuevos no estoy en condiciones de abordar ningún otro tema. De todas formas ¡que San Roque me proteja! El resultado, el miércoles 14 a las nueve de la noche en el Parque Fuente del Oro de Gibraleón. Si pueden escaparse, allí les esperan el pregonero y unas estupendas fiestas.

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