¿Pesadilla o realidad?

Nuestro presidente lo mismo se arroga la potestad judicicial que se asegura la paga vitalicia sin ganar elecciones

Tenía consciencia o soñaba simplemente que estamos en tiempos de afianzamiento propagandístico, verdadero o no, de la benevolencia de todo lo mío y mi entorno frente a la descalificación implacable de todos los demás, se sigue profundizando en la instauración de una teórica superioridad moral del pensamiento único que se perdona sus propios errores, los minimiza, los explota publicitariamente como beneficios al bien común, mientras las acciones del adversario, aún las más beneficiosas, son puras anomalías coyunturales sin arraigo social y producto del capitalismo salvaje -que yo también cuestiono- porque la única legitimidad ideológica, en un rotundo tirabuzón de pensamiento es aquél que yo ejerzo, represento y expongo como un "cambio de época". El ejemplo definitivo de lo dicho es nuestro presidente del Gobierno, que lo mismo se arroga la potestad judicial -sigue enterrado Montesquieu- cuando dice "no abriré vías judiciales" refiriéndose a Cataluña, que se asegura la paga vitalicia sin haber ganado elección alguna, ni siquiera colocando una urna tras las cortinas, en Ferraz. ¿imaginan cómo sería el relato de los superiores morales si quien alcanzara el poder, con su mismo método, hubiera sido de otro perfil ideológico?

Hablemos del master de Casado -me importa y mucho cómo acabó la carrera- ¿pueden muchos políticos tirar la primera piedra de las manipulaciones curriculares? lo cual no es excusa; hagamos la yenka (delante y atrás) con los inmigrantes en un supuesto humanitarismo que acaba en discriminación, según los traiga una ONG o una patera para que al final, curiosamente, acaben atendidos por Cáritas… potenciemos el multiculturalismo debilitador de los valores sociales y políticos que incomodan; fomentemos la demagogia y el sentimentalismo superficial y populista que genera altos réditos electorales; multipliquemos ministerios, nuevos cargos, viajemos en avión a los conciertos… y aparquemos los problemas reales, pues son fruto de la herencia recibida (pero no desconocido)… ¿Es todo esto real o una mera pesadilla? Ustedes verán, pero en plena somnolencia, como una voz de ultratumba en la cola de empleo resonó lejana, como un eco que decía: ¡Pedro!, coloca a mi mujer.

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