Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Paradoja del sur

Lo paradójico de la España de las autonomías no es Madrid, sino que en Andalucía resida la salvación del PP

La paradoja de la España de las autonomías ha sido la victoria de Madrid como centro del poder político y económico de un Estado descentralizado, el desastre catalán ha terminado por apartar a Barcelona de esta liza. Pero no es menos paradójico que, atesorando tanto poder, Madrid no haya desarrollado una referencia política en la España comunitaria. Lo intentó Esperanza Aguirre y falló después Cristina Cifuentes, ambas concibieron el Foro como un trampolín para adelantar a Rajoy, aunque el gallego es como los hermanos Castro: se sucede a sí mismo, pero en una misma persona. Tras la caída de Cifuentes, Madrid puede convertirse en otro terreno baldío para el PP, un lugar donde el agente naranja puede enterrar el binomio PP-PSOE para siempre.

Veamos. Desde los tiempos de Juan Barranco y Joaquín Leguina, el PSOE no acierta en Madrid, en el mejor de los casos son meros acompañantes de otros partidos. Los socialistas propusieron a Manuela Carmena que liderase su lista a las próximas municipales, aunque en realidad lo que han hecho es intentar que la alcaldesa los amadrinase. No es Carmena la que busca partido, sino el PSOE a alguien que lo adopte en la capital. Un desastre. Y un detalle: Pedro Sánchez proviene de la Federación Socialista Madrileña, el epicentro de los males.

Si el PP pierde Madrid por culpa de las mentiras de Cifuentes, es muy posible que lo próximo que se les escape sea la propia España. Por eso la presidenta dimitirá, le quedan unos días, Cifuentes ya está mirando a las tablas y esta vez no habrá quien la indulte dentro de su propio partido. Se comerá el orgullito.

Si el PP no es el primer partido en Madrid ni es el cuarto ni el quinto en Cataluña, sino el último, y tampoco es primero en Andalucía, ya me dirán cómo puede ganar las próximas elecciones generales. La retirada del PP en estas comunidades es proporcional al avance de Ciudadanos en las mismas, de tal modo que a Albert Rivera sólo le restaría consolidar a los naranjas en Madrid, donde es posible que ya sean la primera fuerza, y ganar en Andalucía o empatar a tres con PP y PSOE. Si fuese así, Albert Rivera ganaría las próximas generales, pero el Sur aún está poco permeado por Ciudadanos. Rajoy ganó las pasadas generales en Andalucía, y el PSOE de Sánchez no vencerá nunca mientras tenga a los enemigos en casa. Lo paradójico de España no es Madrid, es que la salvación del PP sea Andalucía.

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