En esta semana he tenido la oportunidad de escuchar una entrevista con nuestro consejero de Salud, Jesús Aguirre.

Tras escucharle, se me han puesto de actualidad muchos elementos que eran cotidianos durante mi vida profesional y política, además de motivo para el debate con los directivos de mi hospital. Cierto es que necesitaría mucho más espacio para profundizar en lo que siempre fueron mis criterios sobre gestión sanitaria.

Digo bien, sanitaria, que no clínica, puesto que el término "gestión clínica", a pesar de los años ya en uso, no deja de ser una terminología demasiado inconcreta, difusa y no unánime en el ámbito académico imparcial.

Aquí, en Andalucía, presumimos de pioneros conceptuales y de aplicación por la vía de las UGC que, el tiempo ha evidenciado, fue una estrategia para frenar el crecimiento del gasto más que una mejora de la asistencia, traspasando a los gestores responsabilidades asistenciales además de las económicas que ya tenían, con lo que rompían los criterios definitorios de las citadas UGC: autonomía de gestión del personal y responsabilidad de resultados con el consiguiente impacto económico, por parte de los profesionales. Independientemente del compromiso de estos con la micro y mesogestión, claves de un adecuado nivel asistencial.

Pero dicho esto, Jesús Aguirre que, desde luego, si en algo falla no es en utilizar un lenguaje directo, argumentado y entendible a todos los niveles, plantea un reto, que si hace diez años podía entenderse como previsible, hoy es imprescindible. Lo hace planteando lo que Rafael Bengoa titula: "Transformar mejor que racionar", precisamente, lo contrario de lo que la anterior administración sanitaria venía haciendo y eso que el citado autor incluso fue consultado con frecuencia. ¿Qué quiere decir esto?, pues que hay que cambiar, como se dice ahora, de paradigma y orientar el modelo hacia el paciente crónico y pluripatológico. Necesitamos, dice el consejero, articular la conexión Primaria-Hospital, sin separarlos de la Asistencia Social, dotando de los recursos y estructuras organizativas para un impulso el primer escalón, la Primaria, como sustento y base del modelo de Salud Pública pretendido, en lo que sería una filosofía de atención socio-sanitaria integral. ¿Cómo?, con una mejora en la gestión de los controles preventivos, con una "triple meta", ya contemplada en la Declaración de Sevilla de 2011. ¿La recuerdan? Me parece que no, y era: mejor salud, mejores cuidados, menos costes, lo cual no es utópico, sino que debe ser un objetivo referencial. Así, el autocuidado, autonomía, equidad… unidad familia-profesionales, generan beneficios en salud y, así, tarde o temprano, ganaremos todos. Adelante, consejero.

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