Neoprimarias y propaganda

Asistimos a una nueva vuelta de rosca en la profundización propagandística del 'gobierno bonito'

Por cuestiones de agenda debo adelantar el contenido de mi reflexión, que no su publicación, y justo cuando escribo están los militantes del Partido Popular votando en esa especie de primarias que han pergeñado y en las que mi olfato político me suscita la alta posibilidad de que paguen la novatada y el resultado, vista la campaña, quizás no sea el mejor de los posibles aunque tiempo habrá para analizarlo pues no olvidemos que este proceso es, también, el tercer escenario de los posibles ante la ausencia del dedazo y la retirada de Feijóo.

Dicho esto, vamos al grano de los hechos actuales y aparquemos las hipótesis. Cada minuto que pasa, asistimos a una nueva vuelta de rosca en la profundización propagandística del gobierno bonito que comienza a cambiar el culto al líder de las primeras semanas al marketing social, en un claro ejercicio de mercadotecnia y revanchismo ideológico que permita llegar con holgura al momento electoral. Ejemplo básico, es la metodología de elección del Consejo de RTVE, ¿prototipo ejemplarizante de la prometida transparencia y regeneración?

Esa ha de ser la herramienta, y el manejo del lenguaje y la catalogación de las prioridades, el contenido. Botones de muestra, los presos etarras, son ya "presos vascos", la eutanasia -algún día hablaremos de ella- las nuevas tasas anunciadas, como si al final las tecnológicas, bancos… no terminaran repercutiéndolas en el cliente, las alusiones a la asignatura de Religión o la nueva Educación para la Ciudadanía en un claro seguidismo del estilo ZP… y es que en un mes de la era ZPedro, ya no se habla de los últimos en la Unión Europea, ni de ser muy desgraciados, pero tampoco, del nuevo y necesario modelo de financiación autonómica, ni de la finiquitación prometida de la reforma laboral… ¿eran proyectos de corrección necesaria o pura demagogia? La impresión hasta ahora, pues, es que se va siguiendo casi de memoria el manual que Felipe González abandonó en 1979 y ZP actualizó: obtener el poder, mantenerlo, aislar al adversario y cambiar según la coyuntura, al puro estilo Marx, pero Groucho "estos son mis principios, si no gustan, los cambio. Y el Partido Popular al borde de "pegar el cante". Todo muy esperanzador.

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