Aprimera hora de la tarde de un caluroso mes de julio llegaba yo a Huelva -era un chiquillo- procedente de Madrid. De la estación de Sevilla me dirigí al puerto para embarcar en la canoa de Punta Umbría, única comunicación entonces con la deliciosa playa donde esperaba pasar mis vacaciones de verano. El, paisaje me deslumbró, me impresionó vivamente. Creía encontrarme en los mares del Sur que describía Somerset Maugham en sus novelas, mis precoces lecturas favoritas por aquellos tiempos. Pero fue el Monumento a Colón en la Punta del Sebo lo que colmó mi asombro. Quedé anonadado por la grandiosidad del coloso, por la magnificencia de la talla recortada como un majestuoso cíclope en aquel paraje singular sobre el cielo azul y el fondo de La Rábida. Seguí mirándolo hasta desaparecer cuando la embarcación viraba con dirección a Punta Umbría. Era una visión única, ya irrepetible, en un entorno exento de aquellos otros elementos que muchos años después perjudicarían lamentablemente los atractivos estéticos de su propio paisaje natural.

Con injustificable retraso -nunca es tarde…- he leído el libro El Monumento a Colón de Huelva(Regalo de los Estado Unidos al Pueblo español), de nuestro entrañable compañero y amigo, Eduardo Sugrañes, jefe de sección de Huelva Información. Me llama la atención la frase que preside tan magnífica publicación de la propia autora del monumento, Gertrude Vanderbilt Whitney: "No he querido representar sólo la figura corpórea del descubridor de América, sino también el espíritu que le impulsó y alentó en su gran empresa: el espíritu lleno de fe de los Reyes Católicos y del pueblo español. El Colón de mi estatua simboliza toda la civilización cristiana que con él penetró en las tierras vírgenes". El ánimo creativo que engrandece esa muestra suprema de identidad de la Huelva histórica es el mismo que ha alentado las páginas de este libro, que es un completo y exhaustivo trabajo investigador para narrarnos con sencillez y amenidad como se gestó y se desarrolló el proceso de financiación, construcción y erección del monumento, su entidad arquitectónica y artística, la crónica de los acontecimientos inaugurales, sus perfiles sociales y políticos y la trascendencia de estos en el ámbito nacional e internacional. Una visión completa y detallada de aquel hito trascendental en los anales de la historia de Huelva del que conmemoramos el 90 aniversario.

El libro, que mereció el Premio Diego Díaz Hierro de investigación, compendio de un gran trabajo periodístico, goza de la notable calidad editorial que es habitual en todas las publicaciones de Eduardo Sugrañes, extraordinariamente enriquecido por una gran profusión de datos y testimonios documentales, además de una valiosa aportación fotográfica (algunas fotos son inéditas). Un texto imprescindible para los investigadores de la historia de Huelva y, por supuesto, para cualquier onubense interesado en el pasado de su capital.

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