En esa permanente conjunción que nos ofrece el presidente entre el pragmatismo, la estética, la impostura y, en definitiva, la propaganda, resulta evidente que nada hay más allá que la obsesión por 'pasar a la historia'.

Parece como si no supiera que por el mero hecho de ser presidente, ya lo está. Otra cosa es, como pase a la misma cuando el tiempo permita un análisis imparcial de su gestión, ya que los coetáneos siempre podremos estar influidos por los elementos al uso en el presente y ay citados al comienzo.

Naturalmente, que la valoración histórica pretendida por el protagonista no necesariamente ha de ser ni bondadosa ni positiva, pues en tal caso no estarían en la misma personajes como Stalin, Mao, Hitler, Pinochet… más actuales a nuestro tiempo o como Calígula, Nerón… para qué seguir -verán que me salto a compatriotas para no herir sensibilidades-.

Y es que el otro día, el presidente, valoraba su cita con Pedro Aragonés como un 'gesto para la historia', si algo resulta histórico es que tras la constitución de una 'mesa de diálogo' y en la posterior comparecencia, Peret, para no ser acusado de catalanofobia, lo que hizo fue ordenar se retirase la bandera de España, lo que puede interpretarse como la inexistencia del pretendido diálogo. Si a ese gesto unimos el desconocimiento de la agenda, los órdenes del día, …todo hace pensar y más con esa conclusión expuesta de "sin prisas, pero sin pausas" que ambos, escenifican su mutuo apoyo de persistencia en el poder sin arriesgar en los tiempos y, aún menos, en las conclusiones.

Claro que, de ser así, cualquiera con una mínima capacidad de discernimiento, ha de pensar que si ninguno va a cambiar sus postulados, no tiene sentido seguir ¿dialogando? y, por tanto, hay que pensar en otro objetivo que, en mi opinión, no es más que la permanencia en l poder y que pasemos por alto lo que de humillación tiene el manejo escénico de igual a igual, dos presidentes, recepción cual jefe de estado… pero, eso sí, retiro la bandera de todos, mientras el Presidente inclinó la cerviz ante la que, con todos los respetos, Peret plantea como única representativa para él y los suyos. Pues bien, tratando de ser benévolo. Debo decir que el ser agradecido es una de las virtudes que más aprecio en las relaciones humanas. Quiero entender que esos desmanes catalanistas hacia España, se toleran en un ejercicio de "magnanimidad" para no generar crispación -esa que tanto le interesa, según ZP- y que él hecha en cara a los opositores y pruebas hay de su magnánima condición, cuando aún apuntándoselo como propio y exclusivo el éxito de la vacunación, esta fue abierta, libre, democrática… y sin mirar origen, perfil ideológico o sentido del voto, como corresponde a un Gobierno altruista con un presidente, ciertamente magnánimo y progresista.

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