Manuel González Mairena

Locura compartida

Profe, es el primer libro que me he leído en mi vida, y me ha gustado. Tras estas palabras se encontraba un alumno adolescente y entiendo lo que expresaba perfectamente. Para las horas de ocio hay recursos ilimitados: si quiero una serie o una película tengo Netflix y demás, para la música me voy a Spotify, en YouTube tengo un mundo en diferido, y en Twitch tengo directos interactivos. Además, en la palma de mi mano, disfruto de Instagram o TikTok, donde sigo a gente que conozco o gente que me llama la atención. Y si faltara algo, está WhatsApp. Hay un interesante listado de videoconsolas con las que jugar en mi habitación en soledad o en compañía física u online. Y habrá que salir, quedar en la plazoleta con los amigos. Qué difícil lo tienen los libros en un mundo hipercomunicado, aunque también tienen hueco. Quizá uno distinto, prestando más atención a lo compartido, y de ahí ya se llegará a ese encuentro individual. Tampoco hay que estar contando todo lo que uno hace.

En esta red de lecturas, esta historia atravesó la enredadera de Twitter e hizo posible que se pusiera en contacto conmigo Juan Muñoz Martín. Regocijo. ¿Conocen el nombre? Puede que no les suene mucho, pero sus historias y personajes nos han acompañado a varias generaciones infantiles y juveniles. De niño paseaba por las calles del Matadero acompañado por su Fray Perico, y bordeaba el cabezo que luego ocuparía el Hipercor con su pirata Garrapata. Ahora alguno de esos personajes se había colado en las cabezas de mi alumnado aunque fuera por unas semanas y está la posibilidad de que charlen con el autor. Magia.

Así, hay que celebrar cada victoria. Hay algo que me conecta con quien lee. En otros tiempos habría expuesto un listado de motivos altamente sesudos y grandilocuentes, pero cada vez me convenzo más de que es por puro egoísmo. Por no sentirme un bicho raro come palabras cocinadas por otras personas que se pasa horas imaginando localizaciones, rostros y voces. Y que al tiempo ilumina una parte de la masa gris a la que nada da más corriente que lo literario. Por eso habrá que celebrar cada pequeña victoria. Por eso habrá que celebrar el anuncio de la Feria del Libro de Huelva de que las ventas este año han subido un 25% más con respecto a la edición anterior. Habrá que celebrar que uno no está solo en su locura.

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