La otra orilla

Impunidad y hartazgo

No estaría mal subrayar la vergonzante complicidad histórica de los sucesivos gobiernos españoles

El nuevo enviado de la ONU para el Sáhara Occidental ha aterrizado en Tinduf (Argelia) para visitar los campos de refugiados". En este titular de hace pocos días hay una gran cantidad de información relevante que debe sobreentenderse… la verdad es que casi toda. Lo que importa saber sobre el problema del Sáhara, como en tantos otros conflictos enquistados, hay que leerlo entre líneas.

Saber, por ejemplo, que el cargo que ahora ocupa el italiano Staffan de Mistura llevaba casi dos años vacante porque su antecesor había dimitido, incapaz de arrancar de Marruecos algo más que negativas y dilaciones: más o menos igual que todos aquellos que le precedieron desde hace tres décadas.

Recordar también que hace más de un año que este conflicto se ha transformado en guerra abierta, desde que Rabat quebrantó el alto el fuego vigente. Solo el Polisario informa desde entonces sobre lo sucedido, pues a la monarquía alauita le ha ido bien hasta ahora en su estrategia de invisibilidad: de lo que no se habla, es que no existe. El silenciamiento y los impúdicos intereses que nadie se molesta en disimular han ido dando los frutos deseados. Así es como Donald Trump comunicó -vía twitter, por supuesto- la soberanía indiscutible de Marruecos sobre el Sáhara occidental, a cambio del establecimiento de relaciones con Israel. Biden ni se ha molestado en matizar al señor del flequillo, para qué. Aun sabiendo la importancia geopolítica de este asunto, cuenta con la desidia de la comunidad internacional.

Tampoco estaría mal subrayar en esos titulares la vergonzante complicidad histórica de los sucesivos gobiernos españoles, que han practicado sin dudarlo el trueque infame y el discurso hipócrita con el pueblo saharaui: por un lado se llenan la boca de buenas palabras para tranquilizar a la opinión pública y por otro enmudecen ante las condiciones del vecino. 48 horas después de la visita de De Mistura a Tinduf, el rey Felipe VI instó públicamente a Marruecos a "caminar juntos". La experiencia nos dice lo que eso significa.

La designación de un nuevo responsable por parte de la ONU, su valentía al visitar la zona, despierta una vaga expectativa. Al menos para poder decir que algo se mueve en el mar de la impasibilidad. Pero la única vía para superar la vergonzosa impunidad por un lado, y el hartazgo de los saharauis por el otro, es la celebración de un referéndum. Ese sería el único titular posible, el único que contiene una esperanza.

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