Javier Ronchel

jaronchel@huelvainformacion.es

Imaginar la realidad

Una pareja inglesa quiere conocer Huelva, viaja a Faro y tarda más de dos horas en llegar a su hotel

Le propongo un ejercicio: imagine que vive en Madrid. Es de allí y está en la vorágine laboral diaria de la gran ciudad. Tiene un viernes libre, más el finde. Necesita escaparse. Busca en internet. ¿A Huelva? Costa, buena comida, buen clima, lugar por descubrir… Perfecto. Ufffff… Sólo un tren directo. "El viernes, a las seis. Venga, va. Seguro que merece la pena".

Vaya espera en Atocha, sin saber andén. Faltan 5 minutos. ¡Ya, toca correr! Y hacer cola. Es un embudo. Y una guerra por un hueco para la maleta. "¡Vaya tren! ¡Me voy al coche cafetería en cuanto salgamos!". "¿Cómo? ¿Que no hay?".

"Esto se mueve mucho. Parece la diligencia". "¿Y este parón ahora? ¿Que nos bajan y nos llevan en autobús? ¿En serio?". Falsa alarma: parece que ya no hará falta. De nuevo en marcha. Miles de paradas. Bueno, parecen cientos. Llegada. Más de las 23:00. ¡Se va el viernes!

¿Queda lejos el hotel? ¿Un taxi? El registro. Muy amable el personal. Pero, "¿cenar?, ¿a estas horas? Muy complicado". Tarde agotadora, solo queda un paseo por la ciudad.

Planes de sábado. "¿No había un museo arqueológico? ¿Y el Centro Jesús Hermida? ¿Cerrado el finde? ¿También las salas por la tarde? ¿Y no hay cercanías para ir a la playa o a la sierra?"

Queda el domingo. "Nos vamos después de comer. ¡A las cuatro! ¿Qué hacemos? ¡¡Si tenía tres días libres!!". "¿Por qué no cogí un AVE a Málaga? Allí también se come bien, hay costa y mucho que ver. ¡Yo sólo quería relajarme…!".

El relato anterior puede ser real. Puede que ni lo haya imaginado y sólo haya recordado algo que ya vivió en primera persona o por alguien cercano. Piense ahora lo irreal: hay trenes AVE a Huelva. A todas horas. Casi a todas. Desde Madrid. También desde Córdoba, Ciudad Real. Y, ¡¡sí!! ¡Desde Sevilla! ¿Una escapada a Huelva? ¡Por supuesto!

Imagine ahora que es de Badajoz. Sin AVE, sólo una autopista a Huelva. Directa, sin necesidad de ir a Sevilla. Hora y media, dos horas. Viaje cómodo. Llegada para almorzar. El viernes por delante, el sábado, el domingo, para ir a la costa, al Arqueológico… ¿Que no hay museo? ¿Tampoco autopista? ¿Ni aeropuerto?

Hay más. Una pareja inglesa que quiere conocer Huelva, viaja a Faro y tarda más de dos horas en llegar a su hotel. ¿Que la próxima se queda en Portimao? ¿O en Sevilla, o en Jerez?

La imaginación puede seguir. La realidad es la misma. Por desgracia. Hasta que nosotros queramos.

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