Ibuprofeno político

Agotada la opción médica, la solución, resulta evidente, es quirúrgica, aunque sea traumática

En el ámbito médico resulta fundamental, para tener una buena práctica y ser rigurosos clínicamente, conocer la etiología, para entendernos, el origen o la causa de la enfermedad a la que nos enfrentamos de manera que podamos llegar a un diagnóstico certero que nos permita tomar una decisión terapéutica adecuada para poder resolver la patología que presenta el paciente.

Pues bien, tenemos un problema de salud democrática que, por tratamientos defectuosos al no haber profundizado en la etiología, han sido meramente sintomáticos, para ganar tiempo simplemente por tener grandes dudas diagnósticas y se ha convertido en un proceso crónico. Si a ello añadimos un historial clínico que revela larga evolución y unos antecedentes familiares que nos orientan hacia un problema con altas posibilidades de ser un proceso congénito. Veamos entonces.

Entre los familiares nos encontramos, además, a un individuo con gran tendencia a la cleptomanía gubernativo-administrativa y al que siguió un pseudonarcisista de bajo nivel competencial y una cierta paranoia porcentual, muy pendiente siempre del famoso 3%. Este, dejó como sucesor a un personaje con complejo de maleta o equipaje para pasar desapercibido y ejecutar su blindaje, cual fugitivo errante, con abandono a sus incondicionales para llegar, por fin, al establecimiento en la Generalitat de un iluminado que se somete a ayunos conventuales. Con estos antecedentes resulta obvio que el proceso se ha cronificado en lo clínico y presenta similitudes que orientan a un defecto genético muy difícil de corregir y mucho menos cuando los tratamientos no han sido rigurosos porque desde la aplicación del "… en privado hablo catalán", al "… aceptaremos lo que venga de Cataluña", por parte de anteriores galenos, hemos llegado al doctor "cum fraude" que ha rizado el rizo de los criterios diagnósticos orientando su tratamiento al terreno de lo afectivo-sentimental, aderezado con un antiinflamatorio de uso -mal, por cierto- generalizado : "ibuprofeno", dixit el ministro de Exteriores. Consecuencias claras han sido los efectos adversos de una opción inadecuada, en el que son notorias las consecuencias tóxicas secundarias entre los que destacan los ascensos bruscos e irregulares de la tensión y el más raro pero aparente, en este caso, de reacciones psicóticas de resultados impredecibles. Agotada la opción médica, la solución, resulta evidente, es quirúrgica, aunque sea traumática.

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