El Ayuntamiento de Huelva -también la Diputación Provincial- harían bien en poner al alcance de los ciudadanos la información acerca de quienes han sido galardonados con las Medallas de la ciudad o de la provincia desde que se instituyeron estos reconocimientos a personas y entidades distinguidas en diversos campos de actividad. Con la memoria fresca del acto de entrega el sábado de las Medallas de Huelva, que han copado una parte importante de la atención de los medios en el fin de semana, echamos de menos un acceso fácil vía internet a todos los que recibieron la distinción en años anteriores. El conjunto de ellos podría formar una galería para permanente estímulo y ejemplo del resto de los ciudadanos, que al mismo tiempo ayudaría a salvarles del riesgo de olvido que conlleva la moderna esclavitud a una actualidad fugaz, en aceleración creciente.

En un discurso, que tuvo algo de declaración de intenciones y deseos con aroma a elecciones, el alcalde Gabriel Cruz exaltó los méritos de quienes recibían la Medalla de la ciudad, así como de aquellos cuyo nombre quedará definitivamente ligado a Huelva al bautizar una calle con su nombre. Correspondieron los galardonados con breves expresiones de agradecimiento a las que siguieron, en nombre de todos ellos, palabras de Héctor Garrido Guil, "nuestro fotógrafo más universal" como le definió Cruz.

Chiqui, como lo llamamos sus amigos, no solo es un gran fotógrafo de gentes y naturaleza, que ha enfocado su objetivo en los cinco continentes, sino también excelente ornitólogo que nos ha ayudado a conocer mejor y a valorar Doñana. Nunca abandonó Huelva aunque ahora reside en La Habana, a donde le llevó el amor, y desde ese lugar, que a ningún español puede resultar indiferente, ve a su ciudad con una mirada nueva, la oye, la saborea, la huele, la toca,… ¡la siente! Enfocó su parlamento, como si fueran filtros de su cámara, a través de los cinco sentidos, desplegando una serie de argumentos por los que todos, con él, tenemos motivos para enamorarnos de Huelva. (Curiosidad: esa visión sensorial y sensual de Huelva coincide con la que Diego Lopa ofrece en el último número de Huelva lejana y rosa). Para terminar, me gustaron especialmente dos referencias familiares: a Manuel Garrido Palacios, escritor clásico del siglo XXI, que mima nuestro idioma como pocos; y a David Garrido Guil, que acaricia con su música intemporal.

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