Javier Ronchel

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Houston, tenemos una oportunidad

La presentación esta semana de un prototipo de cohete desarrollado totalmente en España ha vuelto a colocar a El Arenosillo en primera línea de la aeronáutica española. La base del INTA en Mazagón ha sido elegida para el primer lanzamiento hacia la termosfera en el segundo semestre de 2022. Más que eso, en esas instalaciones de Huelva, junto al aeropuerto de Teruel y la sede de la empresa desarrolladora, en Elche, se están realizando los ajustes para que el Miura 1 sea un hito para la ciencia en España y la coloque en el selecto grupo de países con autonomía para realizar misiones espaciales y lanzar pequeños satélites en órbita.

La noticia ha tenido un gran eco mediático en todo el país y, más relevante aún, se ve reforzada por importantes apoyos públicos y privados que avanzan la viabilidad de la propuesta, más allá de los sueños que impulsaron a dos jóvenes ilicitanos a crear la firma PLD Space y alumbrar este cohete que es ya una realidad.

A Huelva le ha cogido en pleno impulso al proyecto CEUS, que convertirá también a Mazagón en uno de los grandes focos europeos para el desarrollo de prototipos no tripulados por aire. Con la aprobación en el Ministerio para la Transición Ecológica de la Declaración de Impacto Ambiental y el compromiso cerrado de su financiación por parte del Ministerio de Ciencia, la viabilidad del centro parece ya asegurada, más de una década después de errática trayectoria. Por eso es ahora un buen momento para que su construcción se acompañe de la captación de nuevas inversiones que ahonden en la implantación en la provincia de una industria aeronáutica cuyas multinacionales van a tener en este CEUS un aliado fundamental en sus futuras apuestas de I+D+i.

Si queda aún alguien que no vea a Huelva como un lugar de interés para empresas e instituciones de este sector, ahora el cohete Miura 1, con su desarrollo y lanzamiento previsto en El Arenosillo, representa una oportunidad única para profundizar en esta vía. Las instalaciones del INTA, con el apoyo real del Ministerio de Defensa a PLD Space, deberían convertirse en base de operaciones permanente para estos prototipos. Y habría que pujar fuerte y dar facilidades para que la provincia de Huelva se encargue también de la fabricación y ensamblaje con un tejido empresarial auxiliar que debe volcarse ya en el sector aeronáutico. Para ello, la Universidad de Huelva tendrá que ser actor clave junto a una Administración que tiene muchas cuentas pendientes con esta provincia. Porque este cohete tampoco se puede escapar.

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