Ala misma hora en que usted, lector, lee este artículo es posible que Joaquín, un chico malagueño de 2º de Bachillerato, esté cumpliendo condena en su instituto de Marbella. Diremos el nombre del centro para avergonzar un poco más a su director y a la cobarde e inane Consejería de Educación. Es el instituto Guadaiza, otro nombrecito de estos que rebuscan con tal de no ponerle Cervantes, Quevedo, Ramón y Cajal o Severo Ochoa, por ejemplo. Para eso, tendrían que empezar los políticos, y la cohorte de analfabetos que los rodean, por saber quiénes fueron estos insignes españoles. Joaquín será castigado esta mañana sin recreo por haber gritado ¡Buenos días y Viva España! después de haber leído por los micrófonos del centro el artículo 14 de la Constitución. El acto estaba previsto dentro de las actividades del instituto con motivo de la fecha del 6 de diciembre y a él le tocó leer el artículo 14. Nada más y nada menos que el artículo más vulnerado y pisoteado de nuestra Constitución. Aquel que establece la igualdad entre los españoles por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia social. La ley de violencia de género se cisca en este artículo de principio a fin con el beneplácito del 90% de nuestra infausta clase política. Vueltas y revueltas ha dado en estos días las declaraciones del exvicepresidente Alfonso Guerra contando la vergonzante mamarrachada llevada a cabo por el muy presionado y desprestigiado Tribunal Constitucional para aprobar esta ley por un solo voto de diferencia de sus magistrados. No sé si a la profesora de Joaquín, doña Ana, le escoció la lectura. Ignoro si tiene fervores antipatrióticos o supremacistas porque semejantes pandillas abundan en nuestros institutos. O simplemente fue, como ella afirma, que Joaquín con su patriótico grito se salió del guion establecido.

A la distinguida profesora le faltó tiempo para ir a contárselo al director, del que dicen las crónicas que es francés. Imagino que nacionalizado español, de lo contrario no puede ser funcionario público. Pues nuestro caballero, gabacho de origen, también resolvió con la rapidez del rayo que Joaquín debía ser sancionado. Pues nada, director y profesora respectivamente, habéis llenado de vergüenza y oprobio las redes sociales en esta efeméride de la Constitución Española castigando a un joven que grita Viva España leyendo la Constitución. Mayor error es muy difícil de cometer. A lo mejor Joaquín tenía que haber gritado ¡Vive la France! o ¡Viva Marbella independiente! o ¡Viva Burkina Faso! y estaría hoy libre.

Dios te guarde, valiente joven español. Y gracias.

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