España se busca

Vienen nuevos confinamientos y la gente encuentra que fallan los partidos, el ejecutivo, el legislativo y las regiones

Con la pandemia creciendo y la crisis revoloteando sobre el país, España se busca. Un runrún incluso habla de estado fallido. Hay que definir fallido: no estamos en el Sahel, sino en el distinguido primer mundo. Pero hay desánimo ante la incapacidad de la administración pública para hacer frente a la situación y el escaso pulso de la sociedad civil. Nos encontramos el ambiente de 1898, sin intelectuales regeneracionistas y con el efecto de los nuevos partidos agotado.

Falló el rey Juan Carlos, que se tuvo que ir de España. Fallan los partidos. En una interesante conversación con Antonio García Maldonado en El Asombrario, sobre su libro 'Transeúnte de la política', el ex presidente del Senado Manuel Cruz sostiene que los partidos parecen haber renunciado a disponer de intelectuales, lo que podría significar la renuncia a producir discurso. Y "sin inteligencia se corre el peligro de que queden reducidos a meras organizaciones de reclutamiento de mano de obra política para las instituciones y a agencias de colocación para los más allegados".

Falla el sistema de comunidades autónomas. La coyuntura deja en evidencia su escasa capacidad. Ya en 2014, Santiago Muñoz Machado advertía de su decadencia. Primero porque la Constitución dejó en manos de las provincias la iniciativa autonómica y surgieron pintorescas comunidades uniprovinciales. Después los constituyentes no anduvieron finos al establecer las competencias y el Tribunal Constitucional permitió que las autonomías calificaran de exclusivas competencias que la Constitución atribuía al Estado. Se duplicaron funciones y estructuras, se produjo confusión legislativa y barullo interadministrativo. Todo esto lo ha puesto en evidencia la gestión de la pandemia posterior al estado de alarma.

También falla el ejecutivo. El Gobierno central ha hecho dejación estos meses de su responsabilidad de coordinación de la política sanitaria recogida en el artículo 149 de la Constitución como competencia exclusiva. A eso se une la debilidad de la coalición gobernante en minoría, dispuesta para sacar los presupuestos a acercar presos de ETA al País Vasco, ausentar al Rey de Cataluña, reformar el código penal para rebajar la sedición, o tramitar el indulto para los condenados del procés. Y hace un año se desperdició una mayoría de 180 diputados, de la que no quisieron saber nada ni Sánchez ni Rivera. Falla el legislativo, incapaz de renovar el poder judicial, asunto que el PP bloquea porque perdería influencia en la judicatura.

Vienen nuevos confinamientos. Y la gente lo que encuentra son muchas fallas.

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