Crónicas Levantistas

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

ERC es Tonta

Torra (Puigdemont) los ha vuelto a engañar: no convocará elecciones ni dejará que el Parlamento elija a su sustituto

En julio de 2017, apenas unos meses antes de la intentona independentista de Cataluña, su entonces presidente, Carles Puigdemont, echó de su Gobierno a los blandos, a los que temían perder la hacienda y ser encarcelado ante lo que estaban diseñando ERC y lo que quedaba de Convergencia. El pasó que ayer dio Quim Torra es, exactamente, el mismo, tan similar que hasta el ejecutor es el mismo, el ex presidente huido en Bélgica. Dentro de tres semanas, el Tribunal Supremo inhabilitará a Quim Torra y lo que ha solicitado Puigdemont es que plante al Estado, de modo que o se resista a marcharse o que el Parlamento no elija a ningún sustituto. Lo que Torra va a proceder no es a convocar elecciones, tal como desea ERC, sino a tensar la situación y a ganar adeptos para JxCat, que es como quiere denominarse el último artefacto de Puigdemont.

Si el PNV es el partido más hábil de este país, ERC es su contrario, un sumidero de dudas y de líderes acomplejados que nunca se atreven a tomar decisiones propias. Torra les ha engañado, no convocará elecciones, no dejará que el Parlamento elija a su sustituto, sólo le está dando tiempo a Puigdemont para que arme bien el nuevo partido.

Torra ha sacado del Gobierno a tres consejeros. A la de Cultura, Mariàngela Vilallonga, la echa porque en TV3 se habla demasiado en español; al de Interior, Miquel Bunch, le tenía ojerizas desde que mandaba a los Mossos a impedir los altercados callejeros de los independentistas y a la de Empresa, Ángeles Chacón, por ser la única que quedaba del PDeCAT. Este partido era el heredero de Convergencia, pero Puigdemont y varios dirigentes se han marchado para pelear por las siglas de JxCat.

Y es que ésa es una de las características del independentismo catalán en estos momentos, está muy dividido en varios partidos, y Puigdemont, con la colaboración de Torra, quiere liderar de nuevo ese movimiento. Ya lo consiguó en diciembre de 2017, cuando todos los sondeos daban como ganador a ERC, de ahí que su intento tenga algo de factible. Lo que busca Puigdemont es otro pulso que llevase a una nueva declaración del artículo 155.

Pero la pandemia lo ha trastornado todo. Puigdemont vive tan alejado de España que también ha perdido el pulso de Cataluña. Este otoño e invierno serán muy duros por el Covid, casi tanto como el anterior, y no habrá cabida para las ensoñaciones independentistas.

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