Enhebrando

Manuel González Mairena

Cuadragésima séptima

Cuadragésima séptima, una sucesión: de dónde venimos y lo que queda por venir, pues el platino reluce sin solera

Al cine le debo tanto. Tantas risas y tantas lágrimas. Citas infructuosas, así como su reverso. Charlas interminables. Estrenos esperados como una noche de Reyes. Entre unas cosas y otras, estuve seis fantásticos años trabajando en la radio, en UniRadio, deseando que llegara esta semana únicamente por el placer de pedirle a Rocío, nuestra técnico, que pinchara la sintonía del Festival de Cine Iberoamericano. Tan tan tarara, tan tan tarara... Para dar paso a entrevistas, reseñas, hablar de la programación diaria, de los premios concedidos. Noviembre, un enclave anual que tira del hilo de ese emocionario por culpa de este festival.

Me sitúo en el Cine Rábida con el colegio, repeinado por mi madre con la raya a un lado, en una película de animación que soy incapaz de recordar, pero sí el bullicio de varios centenares de escolares. Cine Emperador, entrando con una baguette de pan recién horneada para ver una película chilena con unos amigos. El Gran Teatro convertido en sala de cine, los altavoces no sonaban del todo bien entonces, pero nada importa, es un largometraje brasileño en coproducción con otros países, en versión original subtitulada -¡VOS, sí, en esta ciudad!. Una sesión de cortos -¡cortometrajes, también aquí!- donde conocíamos a una de las directoras. Encuentros y ruedas de prensa con figuras del celuloide que parecen lejanas, estrellas que únicamente se vislumbran en los televisores, y ahora recorren la Gran Vía y la Plaza del Punto. A finales de los 90, mis amigos Manolo y José María se apuntaron a un curso que impartía Aitana Sánchez-Gijón. Aitana, suspiraban, al pronunciar su nombre como haría el mismísimo cíclope Polifemo con el de su amada Galatea. Galas inaugurales y de clausura de media etiqueta y alfombra azul en la Casa Colón. Un puñado de días que saben a tanto.

Y llegamos a esta cuadragésima séptima edición. Cuadragésima séptima, un numeral ordinal, esos que indican el lugar que se ocupa en una serie. No es lo mismo comerte una croqueta que la primera. El Episodio I de Star Wars es la cuarta película de la saga. Correr con el dorsal ocho en una maratón no garantiza que seas el octavo. Así que cuadragésima séptima, una sucesión: de dónde venimos y lo que queda por venir, pues el platino reluce sin solera. Este hermoso trayecto de vinculación de Huelva con Iberoamérica, también a través de las pantallas. Y ya ando tecleando festicinehuelva punto com, por planear una nueva ración de emociones de este y del otro lado del charco.

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