Llegamos hoy a uno de esos "tres jueves que relucen más que el sol". De ellos solo queda uno en la tradición popular: el Jueves Santo. Los otros, de acuerdo con los nuevos tiempos y las nuevas normas establecidas, se han tenido que ir adaptando a las circunstancias laborales, perdiendo su carácter festivo si exceptuamos algunos lugares especiales de nuestra geografía.

Pero para nosotros, la evocación del Día de Corpus siempre será permanente. Celebramos en ella el mejor homenaje a la Eucaristía y quienes seguimos siendo fieles a las tradiciones de nuestra Iglesia católica, no podemos olvidar esta fecha, ahora trasladada al domingo siguiente. Recordar es vivir de nuevo. Y para los que abundamos en años y en memoria viva de una vida llena de color y de bellos simbolismos, hoy es un día en el que nos trasladamos en la distancia a aquellas décadas en que la fiesta de Corpus se celebraba con un esplendor inusitado que saltaba de lo puramente religioso a la alegría popular.

Hasta que un venerable arcipreste de Huelva se decidió a realizar una bella Custodia procesional, la antigua desapareció en el horror de la Guerra Civil, la procesión del Corpus era sencilla, con la custodia portada en las manos sacerdotales, bajo palio, alzado por la Hermandad Sacramental, recorriendo las calles de Huelva llenaS de un fervor espontáneo, sincero, respetuoso, pisando las juncias esparcidas por todo el recorrido y pasando junto a toda la guardia de honor del Ejército, nuestro antiguo Regimiento de Infantería 34, por todas las calles onubenses rindiendo honor al Santísimo.

Los niños vestidos de Primera Comunión, los escolares de todos los centros religiosos cantando composiciones eucarísticas, las hermandades de gloria y de penitencia, todas las autoridades civiles y militares y la Banda de Música, dejando oír aquellos sones maravillosos que elevaban el espíritu a un cielo de fe y de amor entre nubes y aromas de incienso. Huelva cantaba al Amor de los amores, cantaba al Señor y como decía el autor de la letra, mi siempre recordado y admirado amigo José María Pemán, Dios está aquí, y seguía "venid adoradores, adoremos a Cristo redentor". Eran otros tiempos, hoy el progresismo falseado, la nuevas tendencias, las imposiciones ideológicas y las libertades de pensamientos, palabras y obras, han variado las tradiciones más sentidas.

Pero, de manera especial, hoy o el próximo domingo será Día de Corpus y en nuestro espíritu inmutable nos arrodillaremos respetuosamente ante la Custodia de plata, porque Dios sigue estando aquí. Y hoy es su Día. Amén.

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