No soy muy amigo, y procuré siempre ejercerlo, de las posiciones jacobinas, como tampoco del exceso de pragmatismo, de ahí que me consideré mucho más cercano al eclecticismo que a otras posiciones. Naturalmente, esta es una impresión personal y, por tanto, totalmente subjetiva con todo lo que de erróneo puede tener la subjetividad. Podrán preguntarme a qué viene esto, pues es muy sencillo, al desasosiego que producen los acontecimientos del día a día, su velocidad de propagación, su impacto en la formación de la opinión popular, independientemente de la veracidad de lo acontecido y su relato, así como la capacidad de generar cada vez mayor polarización social, en un país de características históricas marcadas por el cainismo, la envidia y la doble vara de medir. Cito algún ejemplo sencillo que pueden servir para entendernos sobre lo dicho. Acabamos de comprobar cómo se ha decidido un efecto discriminatorio hacia la educación concertada, en base a un criterio casposo sustentado por un modelo ideológico y no en la necesidad de una continuidad formativa. Cuando una ministra, con perfiles de burguesía elitista, es capaz de afirmar que "los hijos no pertenecen a los padres", y otra ministra considera que "el dinero público no es de nadie", está todo dicho y demostrado lo que jamás debería suceder, que la ideología suplante al conocimiento.

La otra cuestión resulta patética. En Cuba, uno de los referentes del progresismo internacional, dos periodistas han sido detenidos por informar de la muerte por disparo policial, el pasado 24 de junio, del joven afrocubano Hansel Hernández. Naturalmente, el impacto mediático de la noticia ha sido ínfimo fuera de la isla y allí, los resortes represores se han encargado de bloquear los cauces de comunicación y de evitar cualquier reivindicación y protestas callejeras contra la desmedida actuación policial cubana.

Por fin, tras este marco teórico, finalicemos con algo preocupante por cercano, y de alto riesgo. En mi caso, como cualquier persona, tengo mi propio criterio sobre la gestión de la pandemia, por cierto, francamente negativo por el que he referido con la educación, tal cual es, el anteponer objetivos de táctica política y utilizar personajes dispuestos, presuntamente, a anteponer criterios de servidumbre ideológica sobre la protección de la salud pública. No voy a reseñar, por conocidos, la concreción de errores, la incoherencia de algunas decisiones, o la tardanza en decidir ni la lamentable gestión del control de los fallecidos. No, hoy lo necesario es que tú, ciudadano, te des cuenta de que el virus permanece, que no le importan tu edad, tu condición o tus ideas… que van aumentando los contagios y las muertes, que no tenemos conciencia, tampoco nos la han enseñado, de la tragedia y la persistencia del riesgo sanitario y económico… de ahí que desde el eclecticismo referido, te pida por favor: "cumple las normas de protección", no vayamos a convertirnos en cómplices del virus.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios