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Atila en La Peza

Resulta que el ayuntamiento está encantado y los asistentes a la 'rave' dieron una lección de civismo

Miles de personas alocadas, desfasadas, arrasando con todo y sustrayendo cuantos bienes ajenos encuentran por el camino. El caos y la anarquía. Así escrito bien parecería una descripción del paso de las hordas de Atila en su camino hacia el corazón del imperio romano. La marabunta que acaba con cualquier atisbo de vida en su avance. El apocalipsis absoluto. Al menos lo habíamos entendido todos los que hemos presenciado la ya famosa 'rave' ilegal a través los medios nacionales. Nada que objetar desde el sofá de casa.

Luego uno comienza a leer testimonios, valoraciones e impresiones de quienes han convivido con ella y la sorpresa es mayúscula. Los vecinos están encantados, el alcalde del PP, que no creo que sea una formación con demasiados votantes entre los asistentes, plantea la posibilidad de repetirla el año que viene además de definirla como "la mejor promoción" que ha tenido nunca la pequeña localidad granadina.

Tendemos a realizar juicios de valor cargados de razón irrefutable. Es obvio que las leyes son las que son, hay que cumplirlas y punto. Quienes no lo hagan deben responder por ello. Perfecto.

Ahora bien, donde se articula una norma se apela siempre al sentido común a la hora de aplicarla y el caso de La Peza es curioso. El nivel de denuncias y delincuencia entre sus participantes no es mayor que el de cualquier concentración humana festiva del territorio nacional. "Los participantes dejaron apiladas y amontonadas las bolsas de basura que han sido retiradas, en parte, en un contenedor este viernes, a la espera de completar en cuanto sea posible lo que queda en la zona, ha señalado Álvarez, quien detalló que los costes de recogida han sido abonados por los propios promotores del evento", escriben los compañeros de Granada Hoy.

Otros vecinos, más allá de la ilegalidad de la fiesta, han trasladado lo "bien organizada" que ha estado y la "lección de civismo" que han dado la mayoría de los participantes: "Muchas veces, en el pueblo, veinte personas hacen un botellón y lo dejan todo mucho peor". Todo ello en el patio trasero de un parque nacional que no ha sufrido el más mínimo daño medioambiental (así lo confirma de nuevo el Ayuntamiento de La Peza). Igual la convivencia con orden, civismo y regulación no es tan compleja. En La Peza o cualquier otro lugar.

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