Anclados en la inmadurez

La democracia española es perfectamente homologable a cualquiera de las europeas más avanzadas

Cuando se es adolescente se tiene la creencia de que somos los primeros en más de un descubrimiento, idea o acción de cualquier clase e, incluso, en las sensaciones o emociones que puedan generarnos; quizás se acepta, como mucho, que tales circunstancias sólo son compartidas por aquellos que pertenecen a la misma generación. El transcurso de los años chafará esa autoimagen al poner evidencia que eso no es así y que es muy difícil conseguir lo auténticamente novedoso o rompedor de manera que cambie cualquier paradigma, desde lo que afecta a la vida corriente o cotidiana a lo que tiene que ver con los avances científicos o tecnológicos, pasando por todo lo relacionado con las artes y lo que se quiera añadir. Si se sigue esa senda, eso significa que se va madurando y que las genialidades y hallazgos creativos sólo se alcanzan después de mucho esfuerzo y constancia, aunque después se opte por presentarlos con simpleza, como la anécdota de Newton con la gravedad y la manzana que se cayó de un árbol. Quien permanece en el primer escenario, por muchos cumpleaños que celebre es que se ha quedado anclado y no avanza. ¿Tiene esto importancia? Pues como casi siempre, hay que decir que depende. Si su credo sólo repercute en sí mismo y, además, el sujeto tiende a auto salvaguardarse, en general no hay que preocuparse. Ahora bien, la cosa cambia si trasciende a otros y no digamos si son gente que están en la política y transfieren su inmadurez a sus partidos. Entonces, habrá que preocuparse porque aparecerán salvadores que afirmarán han inventado la democracia, justicia, derechos y libertades; con la peregrina argumentación de que todo lo anterior era el caos, la corrupción, sin que haya algún Lot -como en Sodoma y Gomorra- a quien salvar. Si miramos hacia atrás, es fácil apreciar la tamaña sandez y falacia de los que desprecian arrogantemente todo lo construido, como si nada anterior valiera. ¿Se imaginan qué hubiera ocurrido en los últimos meses si estuviéramos en las mismas condiciones que en el 23 de febrero de 1981, cuando la intentona de golpe de Estado? La realidad nos ha mostrado que la democracia española es perfectamente homologable a cualquiera de las europeas más avanzadas y eso no quiere decir que no haya que mejorar en muchos aspectos, pero las estructuras para que se den pasos hacia delante están bien asentadas. Por desgracia, no tengo la esperanza de algunos pedros y, especialmente, algunos pablos caigan en la cuenta de lo que acaban de expresar.

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