Análisis

Juanma G. Anes

La remontada, don Antonio o los diez mil: sí, es para presumir

Alos pocos días de haber descendido a Segunda B tuve la suerte de charlar con un amigo cadista afincado en Huelva desde tiempos inmemoriales. Hablando de lo que cuesta salir de este pozo y de lo que deberían remar, su equipo y el mío, para salir de ahí, él finalizó el diálogo con una frase tan contundente como real: "Sí, Juanma, pero el Cádiz es capaz de lograr 10.000 abonados pese a estar en el infierno. Y eso sí que cuenta".

El Recre venía de padecer ya unos añitos al peor personaje que ha podido pasar por el fútbol español y que, lastimosamente, coincidía con quien llevaba las riendas del club. El Decano terminó en el infierno tras unos cursos en Segunda lamentables, con ineptitud manifiesta en el palco, en la dirección deportiva y, a veces, en el banquillo. Fichajes del tebeo perpetraron un ataque a la lógica del balompié y aquellos que fueron decentes se vieron arrastrados por el vergonzoso devenir de los acontecimientos: mentira tras mentira hasta el hundimiento final. Incluso la grada le dio la espalda a su club de siempre, con quien había vivido, hacía no mucho, los mejores momentos de la historia. Ya había que ser nefasto para lograr tal desastre. Y como para no huir del estadio: el lumbreras que gestionaba engañó y dividió a todo el mundo. Ya saben: divide y vencerás.

Nada hizo unir más a Huelva, poco después, que ese enemigo común que lo estaba destrozando todo y, desde aquel mágico despertar, la afición recreativista se ha superado cada año; hasta ha hecho eso que tanto se admiró aquí de otros lares: tener muchos más abonados estando abajo que arriba y dar más cariño a su equipo cuando está peor que cuando vivía en la élite. Palo tras palo, luchando por salir de abajo o por volver de donde nunca debió salir, la grada ha sembrado una semilla vital. Ahora, aún con muchos problemas por resolver, presumimos del esfuerzo de Chuli por regresar, de las diabluras de Quiles, de un equipo que no baja los brazos ni con todo en contra, de remontadas como la del domingo, de recibimientos espectaculares o de más de diez mil fieles indestructibles, una cifra, para Huelva y para la categoría, sencillamente espectacular. Ah, y de recuperar el Colombino, que otros también secuestraron. Hoy Núñez volverá a ofrecer, hablando del mítico trofeo, un magisterio de lo que es tener cariño por unos colores. Como para no presumir de don Antonio también.

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