Análisis

Juanma G. Anes

De remeros y tensiómetros

Estaremos todo lo contrariados que queramos por la imagen que ha dado el Recre en este inicio de liga, muy lejana de aquello que se presuponía y de la solidez que debería mostrar un equipo llamado a estar arriba, pero tampoco vamos a pedir perdón por ganar el domingo sin, entre comillas, haberlo merecido. ¿Cuántas veces nos hemos lamentado con la frase "hemos llegado mil veces, hemos jugado muy bien, hicimos de todo pero el rival sólo ha tirado en dos ocasiones, nos ha metido dos goles y nos venció, que es lo que importa"? Pues eso, para una vez que nos pasa…

Por fortuna, la cabeza de la tabla no se ha alejado demasiado pese a nuestro irregular arranque y ya hemos visto en esta jornada que hasta los favoritos hincan la rodilla contra escuadras que, por nombre, parece que no van a romper un plato en todo el curso pero son capaces de provocar un agujero en la escotilla que ni el ínclito Fernando Simón se lo hace a la más mínima decencia, que ya es decir. Ya llueve menos pero no ha escampado aún y, como esta rueda no para, volveremos a pasar por la guillotina en San Fernando. Esperemos poder esquivarla otra vez.

Hablaba Claudio de que el entorno debe remar en la misma dirección y alertaba sobre la presión que soportan los jugadores. Esto último es posible, pero me pregunto qué es lo que esperaban al aterrizar en Huelva. Más presión hay sobre la propiedad, que se juega los cuartos desde hace mucho por la entidad; más la hay sobre un consejo que no para de sortear minas y sacar petróleo con muy pocas herramientas… y no digamos sobre la grada, con seis años en el infierno sin parar de arrimar el hombro (hasta en un curso tan fantasmal como éste). Clases de remo, precisamente, Huelva puede dar bastantes por los últimos años cuando, salvo contadas excepciones, la unión logró cosas impensables. Las redes sociales son selvas en demasiadas ocasiones y no justifico tal hecho, al contrario, pero el que no las soporte que haga mute, no las mire y listo. Lo que nos gusta a la mayoría es ver cómo se expresan los jugadores en el césped, nada más y, de momento, no es para haberle dado muchos 'me gusta' a las historias que han subido jugando estos tres partidos, pero todos sabemos que este cuento, por qué no, puede cambiar.

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