Un nuevo comienzo

Mi reflexión se encamina a nuestra aportación a la Iglesia en estos días

La cuenta atrás finaliza. El día más soleado, metafóricamente hablando, y confiando que sea real, llegará y veremos una explosión de luz y color que transformará mi vieja Onuba en la soñada Huelva para cualquier cofrade.

Atrás dejamos presentaciones de túnicas, mantos o enseres, que darán una visión diferente a la Semana Mayor con estampas jamás vistas, esas que con ansia esperamos. En las casas de hermandad la agitación propia de las fechas. Atrás también los dimes y diretes clásicos de todos los años, nervios a flor de piel, sentimientos cofrades en estado puro.

Atrás quedó el grandísimo y esperado pregón del pasado domingo donde se hicieron patentes el compromiso, el amor y el sentimiento hacía las cofradías de este, como han calificado, pregonero valiente. Domingo donde tuvimos por desgracia que despedir a una mujer íntegra que se despidió igual que vivió, sin hacer ruido, pero que por las circunstancias toda Huelva fue conocedora de la grandísima pérdida. Ella ya gozará de la que yo llamo mi Semana Santa perfecta. Desde estas líneas mi más sentido pésame a la familia.

Poco a poco, ya estamos aquí, frente a una nueva Semana Mayor, y mi reflexión de hoy se encamina a nuestra aportación a la Iglesia en estos días. No olvidemos, como decía mi director Espiritual D. Celestino, que esto es solo la guinda del pastel. Acudamos a los oficios, demos testimonio no solo con la participación en la procesión sino acudiendo a nuestra parroquia y participando activamente, hay tiempo de todo. Para mí ha sido una gran noticia que, en mi querida Hermandad del Perdón, este Lunes Santo tengamos una misa preparatoria para nuestra estación de penitencia. Espero, deseo y confío que esa marea blanca que así nos llaman en la calle, estemos allí y nos preparemos para lo que vamos a realizar, repartir Perdón por Huelva.

Como es de bien nacida ser agradecida me gustaría, ya que este año he tenido el grandísimo honor de pregonar la Semana Santa de la vecina localidad de San Juan del Puerto, agradecer el trato recibido. Así se hace hermandad, me lo habéis demostrado. He descubierto un pueblo sencillo, me habéis transmitido ilusión por vuestras tradiciones. He conocido la antigüedad y belleza de vuestras, nuestras imágenes. Un pedacito de mi corazón se ha quedado allí. Infinitas gracias.

También me gustaría, en este mi último artículo de esta Cuaresma, dar las gracias públicamente a Huelva Información y a todas las personas que han hecho posible esta oportunidad, oportunidad brindada y recibida con ilusión y responsabilidad. En el tintero muchas otras reflexiones que dejo guardadas, unas por no tener más espacio y otras porque después de escritas podrían, al exponer públicamente mis sentimientos, herir la sensibilidad, esa que ahora llevan por bandera, de algunos o algunas con pieles muy finas. Esto último siempre por mi espíritu inconformista, crítico y constructivo, pero a la vez respetuoso, y que merecería un turno de réplica o un debate abierto, es lo que tiene dar puntadas sin hilo.

Déjenme terminar con estas palabras: "En los próximos días seremos testigos de la pasión, muerte y resurrección, viviremos intensamente, pero no olvidemos la realidad del compromiso, seamos cristianos, cofrades, seamos ejemplo en las calles, que mi Señor resucitará y Huelva testigo será". Que tengan una buena estación de penitencia.

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