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Análisis

carmen pérez

Universidad de Sevilla

Más miedo a las primas que a la inflación

Cuatro problemas para valorar tenían encima de la mesa el Consejo de Gobierno del BCE en la reunión de ayer jueves. Primero, una inflación disparada. Segundo, las características de esta inflación. Tercero, el valor del euro. Cuarto, la posibilidad de que las primas de riesgo de algunos países se desmanden. Y de fondo la necesidad de cuidar el crecimiento económico y la estabilidad de los mercados. Flexibilidad, opcionalidad y dependencia de los datos fueron sus apuestas en reuniones pasada, y así sigue: lo mejor es ir viendo.

La inflación asusta. En la Eurozona alcanzó en marzo la cifra récord del 7,5%. En Alemania están escandalizados. El diario alemán Bild Zeitung ha empezado a llamar "Madame inflation" a Christine Lagarde. Pero no sólo los alemanes están horrorizados. Aquí, en España, el INE confirmó esta semana que la inflación de marzo fue del 9,8%, la más alta desde mayo de 1985. Las presiones sobre el BCE para que actúe, y ya, se están multiplicando.

Pero el BCE viene apostando porque esto será pasajero, que los factores que impulsan al alza el precio de la energía, los alimentos y otras materias primas se desvanecerán a partir de finales de este año, y se refugian en que una inflación de oferta es poco abordable restringiendo la demanda. Sin embargo, muchos economistas piensan que el diagnóstico es erróneo. Otmar Issing, el que fue el primer economista jefe del BCE, esta semana ha reprendido con fuerza la inactividad del BCE, afirmando que los modelos predictivos que usan llevan al error porque hay factores estructurales -el fin de 30 años de globalización- que están cambiando.

Por otra parte, las decisiones que se toman desde un banco central no son absolutas, dependen de lo que hagan otros bancos centrales. La Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el de Canadá y otros muchos han subido ya los tipos de interés. La política monetaria más estricta de estos bancos puede conducir a que el valor del euro se derrumbe, lo que agregaría una presión añadida sobre la inflación.

La secuencia de endurecimiento de condiciones también es importante. EL BCE ha señalado que primero el cese de compras; luego, alzas de tipos. El riesgo reside en los posibles fuertes incrementos en los costes de endeudamiento nacionales (actualmente, bonos griegos, 2,8%; italianos, 2,4%; españoles y portugueses, 1,7%). El PEPP, que permitía compras en diferentes proporciones de la clave de capital, ha finalizado en marzo y la flexibilidad en la reinversión, que permanece, puede no ser suficiente.

Con todo, en esta reunión del mes de abril no ha habido cambios. Sólo se ha dado un pequeño paso: afirmar que las compras terminarán en algún momento del tercer trimestre, dejando la puerta abierta para una primera subida de tipos en otoño. O nada de esto, porque vuelven a recalcar que "En las actuales condiciones de elevada incertidumbre, mantenemos las opciones abiertas, la gradualidad y la flexibilidad en la ejecución de la política monetaria". Todo parece apuntar a que no quieren tomar decisiones radicales hasta que tengan dispuesta la nueva herramienta monetaria geoestratégica -compra de bonos soberanos y corporativos- sobre la que están trabajando.

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