Análisis

Juanma G. Anes

¿Y esta mediocridad?

Siempre he pensado que el peor adjetivo que se le puede achacar a una persona o a un colectivo es 'mediocre'. Uno puede ser alto, bajo, feo, chulo, inocente, alocado... pero nunca caer en la mediocridad, y no se me ocurre ninguna palabra más indicada que ésa para definir a este Recre, tantas veces sin alma y sin sangre en los ojos, porque sacar la garra con un 0-2 en casa no vale; vamos, como para aplaudir el mínimo estamos. Lo mínimo exigible se aplaudía -al menos en estas líneas- hasta el curso pasado por el millón de minas que nos rodeaban, pero esta temporada se acabaron los cuentos. El infame partido en Almendralejo, el de la Ciudad Deportiva bética, el de La Línea o lo del Lorca, como tantos otros, son ejemplos de vulgaridad absoluta. La primera mitad del domingo fue la puntilla y no por perder, sino por cómo se perdía.

En la otra etapa del Recre en Segunda B, repleta también de penurias, el Decano logró jugar cuatro liguillas de ascenso en ocho años. ¡Cuatro! Y... ¿recuerdan cómo era ese grupo IV? Ahí hubo momentos en los que convivimos con el Málaga, el Cádiz, el Córdoba, el Xerez, el Granada, el Jaén, los dos equipos de Almería, Las Palmas, los filiales de turno, algún extremeño fuerte... Y casi siempre dimos el callo, narices. Y sin un duro. Y sin un grupo gestor externo con 'una amplia cartera' de jugadores ni historias. Y con mucha gente de la casa, por cierto. Que aquí no hay varitas mágicas, evidentemente, y jamás me atreveré a decir que con un 1-4-4-2 o un 1-4-3-3, o que con tal o cual jugador, se ganaría siempre, no; eso lo dejo para otros. Pero lo que no entenderé jamás es que mi equipo, con todo lo que tiene detrás, sea casi siempre el más tonto de la clase.

Aquellos cinco primeros partidos de Ángel López demostraron el nivel y la intensidad exigible al equipo por nombre, por afición y por escudo. O yo estoy loco o ahí sí vi, por fin, ir a muerte y dejarse las castañas en el césped desde el calentamiento hasta el final de cada partido. Lo que ha pasado desde el posterior viaje a Las Palmas hasta hoy, con alguna mínima excepción, me supera y me enerva. Es tan lamentable que, sin quitar responsabilidad a los de aquí, me imagino que el máximo responsable deportivo algún día dará una explicación, ¿no? ¿O también estaría tan silencioso y en un segundo plano si fuéramos líderes en la tabla? Ay…

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